Del 14 al 20 de Agosto
Japón, uno de los países más deseados, origen de grandes mitos de la cultura contemporánea, el manga, el anime, el sushi, el orden, los inodoros electrónicos, los más friquis de entre los friquis, la extrema educación, la tecnología extrema, el J-POP, el cosplay, los videojuegos, el tradicionalismo mezclado con la modernidad...
![]() |
| El inodoro electrónico |
Pues aquí estamos, entrando por la isla de Kyushu (de las cuatro islas principales, la del suroeste), en particular por la ciudad de Fukuoka, desde Busan, en Corea del Sur. Antes de poder disfrutar de este país, 2 imprevistos nos acontecen...el retraso del barco super rápido que nos debe llevar a Fukuoka (nos devuelven a Busan para hacerle un arreglo antes de partir con 2 horas de retraso) y el tercer grado al que me someten en el paso de aduanas al llegar a Fukuoka...al parecer me han tomado por algún tipo de narcotraficante, ya que me tienen una hora retenido, mientras me preguntan sobre mi vida, mis aficiones a las drogas, mi trabajo, mi familia, mis amigos, e inspeccionan meticulosamente TODO mi equipaje, usando reactivos químicos para analizar cualquier sustancia que no son capaces de reconocer a simple vista o que simplemente les parece sospechosa. Eso sí, muy educados todo el tiempo..incluso una de las policias me da un sobre con 2000 yenes de compensación por el retraso del barco (eso es eficacia). Cuando me sueltan empiezo a cabrearme...que se jodan, al menos ellos han perdido el mismo tiempo que yo. Posteriormente alguien me comenta que los viajeros que pasan por varios países y no usan avión somos más sospechosos que el resto...porque parece ser que los que quieren pasar drogas siempre evitan los aeropuertos, donde supuestamente los controles son más difíciles de burlar. Bueno, corramos un estúpido velo sobre este incidente...
| En el barco rápido |
| En el bus después del tercer grado |
Semáforos con musiquita (nada de los pajaritos a los que estamos acostumbrados en Madrid), calles ultra limpias, tráfico silencioso...llegamos al hostal, Kaoshan..pulcrísimo, silencioso...no pasamos demasiado tiempo ahí, tenemos pocas horas para ver la ciudad, así que nos vamos hacia el centro de Fukuoka. Nos perdemos camino al centro, y decidimos coger un taxi..que abre y cierra las puertas automáticamente..pero una y no más, el precio es prohibitivo. Esta ciudad es típica por su ramen (sopa de noodles), así que tras dar una vuelta - y entrar en el primer salón arcade que vemos en Japón, y flipar con los japos jugando al Guitar Freaks, al Drum Freaks, con los juegos de fotografias para las chicas (intentamos hacernos unas fotos, pero fracasamos estrepitosamente, y perdemos 400 yenes), y la cantidad ingente de maquinitas de esas que tienen un brazo prensil tipo grúa para coger regalos - encontramos los famosos puestos callejeros de ramen. 1500 yenes (unos 15 euros) entre los 2 por dos bols de noodles; acostumbrados a los precios de la comida en Corea, nos parece caro...pero esto es sólo el principio, Japón es un gran sacacuartos, y hay que ingeniárselas para no gastar tanto... Volvemos al hostal andando...pillamos un sucedáneo de cerveza en un 7 Eleven...mañana vamos a Beppu.
| No conseguimos saber que era esto |
| Puesto de ramen en Fukuoka |
| Sala de videojuegos |
| Comiendo ramen |
| Vista nocturna de Fukuoka |
| Otra vista de Fukuoka |
Con el Railpass de 2 semanas que hemos cogido, ya sabemos de antemano que la visita a Japón será estresante. Hay que sacar provecho del pass, que te permite montar en todos los trenes de la Japan Railways, incluídos los tren bala (shinkansens), excepto los Nozomi, que son los shinkansens más rápidos y con menos paradas. Por la mañana vamos a la estación de tren, canjeamos nuestro railpass y cogemos un tren hacia Beppu, ciudad de los Onsens (fuentes termales japonesas, o en su defecto, baños tradicionales japoneses). Todo Japón, siendo volcánico, esta bastante plagado de aguas termales con distintas propiedades, pero Beppu es una de esas zonas especiales, donde puedes ver fumarolas de vapor que salen de la tierra, en un area llamada "los nueve infiernos". Tras dejar los trastos en el hostal (muy bien de precio, por una doble que nos dan, en lugar del dormitorio común que habíamos reservado) y cocinarnos una pasta con salsa de tomate y albahaca que habíamos comprado en Corea, nos vamos a disfrutar de nuestro primer Onsen. Cogemos un bus hasta la zona de los infiernos y elegimos un Onsen que dispone de la opción de reservar onsen familiar..es decir, privado para nosotros dos.
| Duchas típicas de los onsen |
| Serena relajada en el onsen |
Los onsens forman parte de la cultura tradicional japonesa. Muchos japoneses los usan varias veces por semana, y son relativamente baratos (entre 3 y 5 euros). El objetivo del onsen es lavarse y relajarse, por lo que nunca debes entrar en la piscina sin haberte lavado a conciencia. Antes de la piscina de agua caliente siempre encuentras una serie de duchas, de baja altura, con unas banquetas para sentarte, palanganas, gel y champú. Muchos japoneses se lavan varias veces, con baño de agua caliente entre los lavados, ya que así se abren los poros y la limpieza de la piel es más profunda. Algunos onsens disponen de piscinas de agua fría, pero no es normal. Casi todos tienen también una sauna, y algunos tienen piscina en una zona exterior. Sabemos que hay onsens mixtos, pero la mayoría son separados por sexos. Por supuesto, hay que entrar al onsen en pelota picada..de hecho en algunos han puesto carteles de "prohibido el bañador", ya que muchos turistas entraban dentro con bañador, y no parece que esto les hiciese mucha gracia a los japoneses.
Después de nuestro onsen privado, nos vamos a cenar a un restaurante bastante ruidoso y no excesivamente caro y después, a dormir. Al día siguiente cogemos un tren para ir al Monte Aso, un volcán en la zona central de Kyushu. Allí hemos quedado con Jean Fourquet, francés que habíamos conocido en Irkutsk, y que lleva un par de meses ya en Japón..él viene desde Kagoshima, en el sur de Kyushu. En el camino nos damos cuenta de la naturaleza exagerada de Japón, al menos de la isla de Kyushu. La guesthouse (Little Asia Aso) está perdida en medio de la nada, con bosques alrededor, y una buena vista del Monte Aso. La verdad es que el sitio es realmente bueno, nuevo, 1500 yenes por noche, desayuno incluido, lavadora gratis, cena casera por 280 yenes..realmente barato. A última hora de la noche, llega Jean, ya creíamos que se había perdido o algo...
| Zona del Monte Aso |
| Estación de Aso |
Al día siguiente, Ichi (el dueño) nos lleva con su furgoneta hasta un rent-a-car. Jean tiene la traducción del carné de conducir y decidimos alquilar un coche por un día para ir a visitar Takachiho, un pueblecito en la zona que tiene un río con un desfiladero muy bonito. Sale más barato alquilar el coche que pagar el bus ida y vuelta cada uno (moverse en Japón es otra de las cosas carísimas). Una vez que Jean se acostumbra a tener que circular por la izquierda (casi tenemos un accidente nada mas coger el coche, ya que el tío iba conduciendo por la derecha...la costumbre) vamos a Takachiho y visitamos el desfiladero y el templo sintoista.
| Detalle templo sintoista |
| Templo sintoista en Takachiho |
| Desfiladero de Takachiho |
| Desfiladero de Takachiho |
Después de comer un bento (es una cajita con varias cosas, como arroz, carne, pescado, verduras, etc, que sirve para comer o cenar, y se encuentra en las numerosas tiendas estilo 7 Eleven por precios entre 3 y 5 euros..es de lo más barato para comer en Japón, y están bastante buenos) nos dirigimos al Onsen de Kurokawa..esta fuente termal es muy grande, y en la zona han construido una pequeña ciudad con Ryokans (hoteles estilo japones, bastante caros) que tienen siempre un onsen al que puedes acceder por el precio habitual. Todos los baños de esta zona usan el agua del Onsen de Kurokawa. Esta es una gran zona de relax para los japoneses con pasta..nosotros sólo nos podemos permitir darnos un baño, pero ni de coña pasar una noche en un Ryokan. Después del baño, volvemos al hostal, cenamos y nos bebemos unas cuantas latas de bebida con sabor a cerveza antes de dormir.
| Huevos cocidos con el agua termal |
| Vista de la zona del Onsen de Kurokawa |
| Entrada de nuestro onsen |
| Sala exterior del Ryokan |
Teníamos planeado hacer una visita al Monte Aso, pero parece que ninguno de los tres tenemos demasiadas ganas de hacer "hiking", además, tenemos que ir a devolver el coche por la mañana. Ichi tiene que ir a Kumamoto (ciudad al oeste de Aso, cerca de la costa oeste de Kyushu), a recoger a su familia, con la que pasará unos días en la guesthouse. Nos ofrece llevarnos a Kumamoto tras dejar el coche. Aceptamos y pasamos el día visitando la ciudad, en la que destaca su castillo japonés. Tras pasar la tarde viendo tiendas y jugando en algún arcade mientras cae una terrible tormenta por sorpresa, volvemos a la guesthouse en tren.
| Castillo de Kumamoto |
| Muros del castillo |
Hemos pasado 3 días cojonudos con Jean, la verdad es que nos ha hecho mucha ilusión volverle a ver. Antes de irnos de Aso, contactamos con otro viajero que conocimos en Beijing: Dick, de Canadá. Está en la prefectura de Nagano, en el lago Nojiri, ya en la isla central de Japón, llamada Honshu, y nos ofrece alojamiento por un par de días, así que cancelamos nuestro plan de visitar Kanazawa. Por la mañana muy pronto cogemos el primero de los 6 trenes que tenemos que coger para llegar hasta Kurohime, cerca del lago Nojiri (recorremos unos 1200km en total). Montamos por primera vez en los famosos shinkansens. A las 18:00 llegamos a nuestro destino, y Dick está allí esperándonos ya con una furgoneta prestada. Dick tiene una casita de madera al lado del lago, que forma parte de una comunidad cristiana fundada en los años 20 por unos misioneros canadienses. Él tiene la casa como herencia, no forma parte activa de la comunidad, al menos a nivel cristiano...de hecho dice que hay unos cuantos locos fanáticos dentro de ella...pero él simplemente intenta pasar desapercibido ;) Nada más llegar nos pegamos un baño en el lago, el agua está a una temperatura muy agradable.
Dick nos hace la estancia super placentera, visitamos una islita en medio del lago donde hay un templito sintoista, cenamos con una amiga suya y sus hijas (cena medio italiana medio japonesa, con vino español de Rioja por medio).
| Shinkansen Hikari |
| Porche de la casa de Dick |
| Lago Nojiri |
| Lago Nojiri |
No podemos más que estar agradecidos a Dick por estos días que nos sirven de gran descanso para la segunda y última semana, que promete ser especialmente movidita, con mi hermana que viene a Tokyo con un hambre feroz de visitar sitios...aun nos queda Tokyo, Kyoto, Hiroshima...pero eso os lo contaremos en la próxima entrega.
Hasta la próxima!!
Julio
ITA
Il Giappone, uno dei paesi più desiderati, luogo d'origine di grandi miti della cultura contemporánea, il manga, l'anime, il sushi, l'ordine, i water elettronici, i più freaks tra i freaks, l'estrema educazione, le tecnlogie piu avanzate, il J-POP, il cosplay, i videogiochi, la tradizione mista con la modernità......
Ebbene, ci ritroviamo in Giappone entrando dall'isola di Kyushu (quella più al sud-est, tra le quattro isole principali), in particolare, dalla città di Fukuoka, che raggiungiamo da Busan, ultima nostra tappa in Corea del Sud. Prima di poter godere di questo paese, ci troviamo davanti a 2 imprevisti...il ritardo dello scafo super veloce che ci deve portare a Fukuoka (per cui ritorniamo a Busan per rimetterlo a posto prima di ripartire con due ore di ritardo) e il terzo-grado al quale mi sottomettono nella dogana entrando in Giappone...apparentemente mi hanno preso per un narcotrafficante, visto che mi rinchiudono un' ora in uno stanzino, mentre mi domandano tutto sulla mia vita, sulla droga, sul mio lavoro, sulla famiglia, sui miei amici e ispezionano meticolosamente TUTTO il mio zaino, usando sostanze chimiche per analizzare qualsiasi sostanza sospettosa. Pero sì, sempre molto educati, addirittura una poliziotta mi avvicina una busta da lettere con dentro 2000 yens di compenso per il ritardo dello scafo (questa sì che è efficienza). Quando mi lasciano andare comincio ad arrabbiarmi...che si fottano, per lo meno anche loro hanno perso tempo come me. Successivamente qualcuno mi dice che tutti i viaggiatori che passano per diversi paesi senza mai prendere l'aereo, sono più sospetti del resto...visto che tutti quelli che spacciano droga evitano gli aeroporti, dove i controlli sono più severi. Comunque, stendiamo un velo pietoso su questo incidente...
Semafori con musica classica (altro che i passeri a cui siamo abituati a Madrid), strade super pulite, traffico silenzioso...arriviamo all'ostello, Kaoshan, candidissimo, non un rumore. Non abbiamo molto tempo da passare lì, così con poche ore per vedere la città, ce ne andiamo verso il centro di Fukuoka. Ci perdiamo strada facendo e ci decidiamo per un taxi...che apre e chiude lo sportello automaticamente...ultima volta! Il prezzo è altissimo. La città è tipica per il suo ramen (brodo di noodles), quindi andiamo in cerca di qualche posto dove mangiarli..ma prima, avviene il contatto con la prima salagiochi del Giappone: rimaniamo di stucco vedendo i giapponesi che giocano al Guitar Freaks, al Drum Freaks, ai giochi fotografici per ragazzine (a cui cerchiamo di giocare senza successo, con un perdita di almeno 400 yens)..esterrefatti davanti alla quantità di giochi a premio (quelli col braccio meccanico tipo gru) per vincere regali che vanno da peluche a coperte di Sailor Moon. Usciamo a bocca aperta e finalmente troviamo un posto per mangiare i famosi ramen. 1500 yens (15 euro circa) in totale; devo dire che abituati ai prezzi del cibo coreano...adesso questo ci sembra caro..ma questo è solo l'inizio, il Giappone è un mostro mangiasoldi, e bisogna fare salti mortali per vedere di risparmiare...Torniamo all'ostello a piedi, compriamo un succedaneo della birra in un 7 eleven...domani andiamo a Beppu!
Con il Railpass di 2 settimane che avevamo comprato, sapevamo già che la nostra visita in Giappone sarebbe stata stressante. Perchè?! Perchè bisogna approfittare dei privilegi del pass: accesso a tutti i treni della Japan Railways, incluso il treno-proiettile (shinkansens), eccetto i Nozomi, che sono i Shinkansen più veloci e con meno fermate. Di mattina andiamo in stazione, obliteriamo il pass e prendiamo un treno per Beppu, la città degli Onsen (fonti termali giapponesi, o in mancanza di quelli, bagni tradizionali giapponesi). Tutto il Giappone, essendo vulcanico, è costellato da fonti termali dalle diverse proprietà, pero Beppu è una zona speciale. Qui si possono vedere fumarole di vapore che escono fuori dalla terra soprattutto nella zona chiamata "i nove inferni". Dopo aver lasciato tutto nell'ostello (posto questo, dal buon prezzo, ci becchiamo per errore una doppia invece che due letti nel dormitorio!), scendiamo in cucina e ci facciamo una pasta con salsa al basilico della Barilla (previamente comprata in Corea). Finito il pranzo, ci avventuriamo per le colline di Beppu, in cerca dell'Onsen più antico della zona. Un autobus ci porta lì, e con sorpresa scopriamo la possibilità di affittare un onsen familiare, ossia, privato, solo per noi due. Fantastico!
Gli onsen formano parte della cultura di questo paese. Molti giapponesi li usano varie volte a settimana e sono relativamente economici (fra 3 e 5 euro). L'obbiettivo dell'onsen è lavarsi e rilassarsi, per tanto, mai e poi mai entrare in acqua senza essersi lavati per bene. Infatti, prima della piscina ad acqua calda, sempre si trovano una serie di doccie basse con sgabello per sedersi, bagnoschiuma e shampo. Molti giapponesi si lavano varie volte, con bagni di acqua calda nel mezzo, approfittando dei pori aperti per una pulizia più efficace. Alcuni onsen hanno anche piscine di acqua fredda, pero non è abituale. Quasi tutti hanno sauna e qualche piscina all'esterno. Sappiamo che ci sono onsen misti, però la maggior parte sono per sessi separati. Ah, nell'onsen bisogna entrare come mamma t'ha fatto...infatti in alcuni hanno anche messo cartelli tipo "vietato il costume", visto che molti turisti entravano in costume... (sembra che la cosa non sia piaciuta ai giapponesi).
Finita l'ora nel nostro onsen privato, ce ne andiamo a fare cena in un posto abbastanza caotico e rumoroso pero non molto costoso e quindi a dormire. Il giorno dopo prendiamo un treno per andare al Monte Aso, un vulcano nella zona centrale di Kyushu. Lì abbiamo appuntamento con Jean Fourquet, il francese che abbiamo conosciuto ad Irkutsk, e che è in Giappone gia da un paio di mesi...lui viene da Kagoshima, nel sud dell'isola. Prima ancora di arrivare ad Aso, ci rendiamo conto della vegetazione tipo tropicale ed esagerata dell'isola di Kyushu. La guesthouse (Little Asia Aso) è sperduta nel mezzo del niente, con boschi intorno ed una buona vista del vulcano. Il prezzo, per essere Giappone, è formidabile: 1500 yens, con colazione inclusa, lavatrice gratis, cena casereccia per 280 yens...realmente economico. Jean arriva tardi pero arriva...a mezzanotte. Pensavamo si fosse perso o l'avessero catturato..eravamo preoccupati!
Jean ha la patente tradotta al giapponese, così il giorno dopo, Ichi (il proprietario) ci porta col furgone ad affittare una macchina (è più economico che prendere gli autobus, visto che in Giappone i mezzi di trapsorto sono CARISSIMI). Il piano è andare a Takachiho, un paesino con un fiume che taglia le montagne formando una gola abbastanza interessante. Jean ci mette un pò ad abituarsi alla guida a sinistra - quasi facciamo un incidente già dall'inizio, con lui che si metteva "naturalmente" a destra...eeehh..l'abitudine. Arriviamo a Takachiho, visitiamo la gola ed il tempio Sintoista.
Dopo aver mangiato un bento (un piatto diviso in scompartimenti con varie cose tipo riso, verdure, pesce, carne etc.. e serve per il pranzo o la cena e si trova in tutti i negozi tipo 7 eleven a 3-5 euro..è tra i cibi più economici che si possono trovare in Giappone. e sono abbastanza buoni) ci dirigiamo verso Kurokawa in cerca di un Onsen...la fonte termale qui è abbastanza grande ed hanno costruito una specie di città di Ryokans (hotel stile giapponese, abbastanza cari) che sempre hanno un onsen al quale si puó accedere per un prezzo accettabile. Tutti gli onsen usano la stessa acqua della fonte termale. Questa è una importante zona di relax per i giapponesi ricchi...noi solo ci possiamo permettere un onsen..pero neanche per sogno pernottare lì, in un Ryokan. Ora di ripartire verso l'ostello! È gia tardi. Arriviamo, facciamo cena e beviamo parecchie lattine di una bevanda allai birra prima di andare a dormire.
3º giorno, vogliamo fare trekking sull'Aso, però nessuno dei tre ne ha voglia, ed in più, dobbiamo restituire la macchina. Così, Ichi, che deve andare a kumamoto per fatti suoi, (città ad ovest di Aso, sulla costa) ci offre un passaggio. Accettiamo e passiamo la giornata visitando il famigerato castello di Kumamoto. Il pomeriggio giriamo per negozi e sale giochi, mentre scoppia una terribile tempesta. Torniamo a casa correndo, in treno.
Con Jean abbiamo passato tre giorni formidabili, è stato bello vederlo "ancora"! Prima di andarcene da Aso, ci mettiamo in contatto con un altro viaggiatore che avevamo conosciuto a Pechino: Dick, canadese. Lui si trova nella regione di Nagano, nel lago Nojiri, nell'isola centrale del Giappone, chiamata Honshu. Ci offre alloggio per un paio di giorni, quindi cancelliamo la prenotazione a Kanazawa. La mattina dopo, prestissimo, ci mettiamo sul primo dei 6 treni che prenderemo per arrivare alla stazione di Kurohime (1200 km in tutto) dove lui ci aspetta. Per la prima volta viaggiamo a bordo dei famosi Shinkansen e alle 18.00 arriviamo puntuali, ovviamente. Dick è lì con una furgonetta prestata. Ha una casa di legno sul bordo del lago, che forma parte di una comunità cristiana fondata negli anni '20 da missionari canadesi (tra cui suo nonno). Lui ha la casa in eredità, e non partecipa attivamente alla comunità...per lo meno a livello religioso. Dice che ci sono abbastanza matti fanatici là dentro, ma lui passa inosservato;) Appena arrivati ci tuffiamo nel lago, dall'acqua irrestistibilmente tiepida.
Dick ci rende la vita super facile e rilassata, ci prepara la cena e la colazione. Il giorno dopo remando visitiamo una piccola isola nel mezzo del lago, dove regna un tempio sintoista. L'ultima sera, prepariamo una cena italiana-giapponese con alcune sue amiche che, molto premurosamente, fanno arrivare in tavola un Rioja da non so dove!
Non sappiamo come ringraziare Dick per questi giorni rilassanti passati a casa sua...giorni che ci fanno da pit-stop per la settimana che abbiamo davanti, che promette essere proprio movimentata, con mia sorella che viene a Tokyo con una feroce fame di visitare posti. Ancora rimangono Tokyo, Kyoto, Hiroshima...pero di questo parleremo nel prossimo post!
Alla prossima!!
Julio
