Xi'an
Xi'an (Xi: oeste , An: paz, calma, por tanto, "calma del oeste") tiene más de 3 millones de habitantes. Lo primero que notas cuando llegas es que no es tan limpia como Beijing, y que hay muchas más motos que funcionan con gasolina que en Beijing. En Beijing la mayoría de las motos son eléctricas, allí se está viviendo la "revolución del transporte", cosa por otro lado normal vistos los niveles de contaminación. En Xi'an llevan años con la construcción del metro, pero claro, al no ser una gran capital y al no haber tenido juegos olímpicos, la cosa se retrasa y aun no han abierto ninguna línea, así que nos tocó caminar durante media hora para llegar a nuestro hostal (los buses aquí no tienen paneles luminosos con las paradas en pinyin, así que preferimos caminar un rato y ver como era el ambiente). El hostal (Bell Tower) no es nada del otro mundo, y tiene en las plantas superiores un aspecto absoluto de hotel (de hecho compraron un antiguo hotel que estaba en el edificio). Cogimos una doble y tenía de todo, cama grande, tele por cable, aire acondicionado, baño privado, pero la zona común (bar) del hostal es realmente ruidosa, con música mierdera y lleno de locales quinceañeros. Lo bueno es que tienen un billar, así que durante unos días retomo una de mis viejas aficiones y me hago unas partidas con algunos locales y algunos viajeros.
El primer día nos dimos una vuelta por el barrio musulmán. Al parecer, en Xi'an hay una buena comunidad musulmana, y el aspecto de las calles y sus mercadillos, sus puestos de comida, se asemejan bastante a lo que podría ser Marruecos, se ven mujeres con hiyab y hasta una mezquita, pero no oímos a nadie hablar algo que no sea chino...sólo faltó eso. Cerca del barrio musulman están los 2 principales "monumentos" del centro de la ciudad, la Torre de la Campana, y la Torre del Tambor; antiguamente la campana se hacía sonar al alba, y el tambor al anochecer, hoy día la Campana sólo la tocan los turistas que pagan unos pocos yuanes por pegarle 3 veces al martillo. Lo más interesante de estas torres fue el espectáculo de música y baile tradicional que hacen dentro, en varios pases diarios.
Una breve visita a la Pagoda del Gran Ganso nos permite conocer a Aviva, una estudiante china que se ofrece a guiarnos por la ciudad de manera gratuita, ya que sólo le interesa practicar su inglés. Normalmente, y según la Lonely Planet, este tipo de ofrecimiento suele esconder algún tipo de timo, como ceremonia del te por cientos o miles de yuanes, el típico "te meto en mi tienda de arte" o "comemos juntos, desaparezco y tú pagas la cuenta", pero en este caso Aviva era genuina y nunca intentó liarnosla parda. Creo que muchos turistas están demasiado alerta a no ser engañados y desperdician la oportunidad de conocer chinos que realmente sólo quiere hablar un poco de inglés. De todos modos, a todos nos engañan de una manera u otra cuando vamos a comprar, en los restaurantes, etc...
Xi'an es super famosa por su gran atracción turística: Los Guerreros de Xi'an. Cogiendo un autobús, en media hora te plantas en este "museo" que consta de 3 fosos que aun no han sido completamente escavados. Hicimos la visita desde el más pequeño hasta el más grande, que es el más impresionante. Os pongo unas fotillos..ya es bastante impresionante, pero cuando terminen de sacar todos los guerreros y los caballos, va a ser mucho más espectacular.
Cada guerrero tiene rasgos característicos, no hay 2 iguales: el pelo, el bigote, la barba, los ragos faciales, el calzado..es realmente un "trabajo de chinos". El ejército pertenecía al emperador Qin Shi Huang, primer emperador de la dinastía Qin, que vivió en el 200 y pico a.C. Este emperador fue muy precoz, y es considerado el primer emperador de China, toda unificada. Uno de sus grandes logros fue precisamente unificar todo el imperio. El señor Qin pensaba que si enterraban a su ejército de terracota cerca de su tumba, éste le protegería en su vida en el más allá. Los guerreros, dada la precisión de su elaboración, sirven para estudiar esa época remota, en cuanto a antropología, cultura, costumbres... la verdad es que es una visita obligada si uno va a China.
La penúltima noche antes de partir hacia Qingdao, decidimos hacer una escapada a Hancheng, y de ahí a Dangjiacun, un pequeño poblado tradicional que se ha conservado como era originalmente, de hecho cobran por entrar, poco, pero cobran. Allí encontramos alojamiento en una casa de gente del pueblo, con cocina simple y muy casera (y picante, claro). Pasamos el rato antes de dormir tomandonos unas cervezas en unas sillitas fuera de la casa, sin luz de farolas (en el pueblo no hay farolas), mirando las estrellas y disfrutando del silencio sólo interrumpido por el sonido de los chinos jugando al mahjong en una especie de bar a pocos metros.
Como ya hemos comentado, en China en verano es bastante difícil conseguir billetes de tren, de hecho, en el hostal nos habían "prometido" billetes de tren para Qingdao, pero dos días después nos dicen que NO hay billetes. Tras el cabreo de turno, nos devuelven la pasta y nos informan de que podemos ir en autobús... vamos a la estación y conseguimos comprar los billetes..son en torno a 20 horas en bus!!! pero el bus tiene camitas, así que el viaje se hace bastante soportable.
Qingdao
Qingdao, ciudad costera del este de China, con enlace directo a Corea del Sur, hogar de la cerveza más famosa de China: Tsingtao (de hecho Tsingtao es el antiguo nombre de la ciudad). Fundada por los alemanes, su arquitectura en la parte antigua es totalmente germana, y en la nueva, los chinos han copiado el estilo. Los alemanes cedieron a los chinos la fábrica de cerveza y su receta..de ahí que la cerveza sea tan buena.
Cogemos un taxi desde la estación de buses al hostal, Kaiyue Youth Hostel; hostal grande, habitaciones decentes y a buen precio, staff sonriente pero no demasiado eficiente, bar grande y agradable con futbolín, billar, sala de DVD, consola PS2, reservados...pero el personal del bar tampoco es gran cosa y los precios son altillos para ser China.
Nos damos un paseo por la ciudad, y lo primero que vemos es que la oferta de productos del mar es abundante en todos los restaurantes; lo segundo es que la ciudad es bastante sucia, huele a pescado y mierda ; lo tercero es que la cultura playera china está muy atrasada comparada con la española: los chinos van a la playa con camiseta o vestidos, muchos con flotador ya que su habilidad como nadadores es muy dudosa, y no les importa que esté todo lleno de algas y basura.
Los dos primeros días nos pegamos un par de homenajes de almejas, chirlas, pescado seco y cerveza de grifo, a unos precios bastante aceptables. Me abstengo de probar los pepinos de mar y otros bichos realmente extraños que veo en las numerosas palanganas llenas de productos del mar que tienen en los exteriores de los restaurantes.
Aprovechamos uno de los días para ir a la playa, a una que está como a 50 minutos en autobús, esperando que no esté muy saturada y que esté limpita...nuestro gozo en un pozo, el mar no estaba mal, con sus buenas olas y tal, pero estaba muy llena de gente, sucia, y con toneladas de algas del tipo peludas.
En el hostal conocemos a Greg West, australiano medio japonés, un tipo alto, simpático, con humor acido e irónico..al añadirle al Facebook vemos que tenemos un amigo en común!!!!...es Jean Fourquet, el francés que conocimos en Irkutsk. Ellos se conocieron en Busan, al sudeste de Corea..pensamos que el mundo es realmente pequeño. También conocemos a una joven pareja de estadounidenses (Jessica y Jerry) que hablan chino con decencia y han estado viviendo con familias chinas y aprendiendo el idioma. Con ellos nos vamos a Laoshan, una de las innumerables montañas sagradas de China. La entrada es cara, y nos obligan a pagar el bus que te mueve dentro de la montaña, pero aun así, nos pegamos una sesión de "hiking" de más de 3 horas que merece la pena, el sitio es bastante bonito.
A estas alturas de viaje, estamos bastante saturados de China, pero sobre todo por la cantidad de gente que se mueve dentro del país. Nuestra siguiente parada es Corea del Sur, destino totalmente inesperado. Nos movemos en ferry desde Qingdao al puerto de Incheon, ciudad portuaria situada a las afueras de Seul...ya os contaremos la experiencia coreana.
Un beso a todos y todas, hasta la próxima!!!
Julio
VERSIONE ITALIANA
Riflessione: dopo tutte queste settimane in Asia...già non vedo gli asiatici come esseri strani...sono diventati una cosa normale. Adesso mi guardo nello specchio e dico...sono occidentale, come sono "anomalo"!!
Xi'an
Xi'an (Xi: ovest , An: pace, calma, dunque "calma dell' ovest") ha piu di tre milioni di abitanti ma non è pulita come Pechino. lo si nota da subito e soprattutto, la maggior parte dei motorini qui, funziona a benzina. A Pechino, al contrario, si sta vivendo la "rivoluzione dei mezzi di trasporto elettrici", cosa normale visti i liveli di inquinamento.
Qui è in costruzione da diversi anni la metro, ma ovviamente, non essendo una gran capitale e non avendo avuto le olimpiadi, i lavori sono andati avanti lentamente e ancora non sono riusciti ad aprire nessuna linea, per cui ci è toccato camminare mezz'ora dalla stazione all'ostello in centro. Gli autobus qui non hanno i pannelli luminosi con le fermate scritte in Pinyin, così che decidiamo andare a piedi e sondare l'ambiente. L'ostello, Bell tower Hostel, non è niente di speciale, nei piani superiori sembra assolutamente un hotel malandato degli anni 70 (quella parte infatti, abbiamo scoperto, è stata comprata dopo). Prendiamo una stanza doppia che aveva di tutto: letto grande, tv, aria condizionata, bagno privato, pero la zona comune dell'ostello (un bar) era realmente rumorosa, con musica di merda e piena di adolescenti cinesi che ci si riuniscono per fumare e vedere i "forestieri". Per fortuna c'era un biliardo, così per diversi giorni riprendo uno dei miei vecchi hobby e gioco qualche partita con gli altri turisti e qualche cinese del posto.
Qui è in costruzione da diversi anni la metro, ma ovviamente, non essendo una gran capitale e non avendo avuto le olimpiadi, i lavori sono andati avanti lentamente e ancora non sono riusciti ad aprire nessuna linea, per cui ci è toccato camminare mezz'ora dalla stazione all'ostello in centro. Gli autobus qui non hanno i pannelli luminosi con le fermate scritte in Pinyin, così che decidiamo andare a piedi e sondare l'ambiente. L'ostello, Bell tower Hostel, non è niente di speciale, nei piani superiori sembra assolutamente un hotel malandato degli anni 70 (quella parte infatti, abbiamo scoperto, è stata comprata dopo). Prendiamo una stanza doppia che aveva di tutto: letto grande, tv, aria condizionata, bagno privato, pero la zona comune dell'ostello (un bar) era realmente rumorosa, con musica di merda e piena di adolescenti cinesi che ci si riuniscono per fumare e vedere i "forestieri". Per fortuna c'era un biliardo, così per diversi giorni riprendo uno dei miei vecchi hobby e gioco qualche partita con gli altri turisti e qualche cinese del posto.
Il primo giorno faciamo un giro per il quartiere mussulmano. Sembra che a Xi'an ci sia una importante comunità mussulmana, e l'aspetto delle strade, dei suoi mercati, dei suoi ristorantini, si assomiglia parecchio a quello che potrebbe essere il Marocco, si vedono donne col hiyab e addirittura una mezquita, pero non sentiamo parlare nessun'altra lingua oltre al cinese...mancava solo quello. Vicino al quartiere mussulmano ci sono i due principali monumenti della città, la Torre della Campana e la Torre del Tamburo; anticamente la campana si faceva suonare all'alba e il tamburo al tramonto. Oggi la campana solo la fanno suonare i turisti che pagano qualche yuans. La cosa più interessante di queste torri è stato lo spettacolo di musica e danza tradizionale che organizzato al suo interno, e che si ripete diverse volte al giorno.
Una breve visita alla Pagoda del Gran Ganso ci permette conoscere Aviva, una studentessa cinese che si offre, gratuitamente, per farci vedere la città. In realtà le interessa parlare inglese, dice, e noi accettiamo. Normalmente, e secondo la Lonely Planet, questo tipo di offerta nasconde una fregatura, come l'accompagnamento ad una cerimonia del te che poi costa 40 euro, o l'idea di farti comprare oggetti dal suo negozio, o farsi pagare un pranzo per poi sparire. Pero nel nostro caso Aviva sembra onesta e non cerca di farci comprare niente o farsi offrire pranzi o cene. Credo che molti turisti stiano troppo sul chi-va-là per non farsi fregare e perdendo così l'opportunità di conoscere gente che, come Aviva, realmente solo vuole parlare ed esercitarsi con l'inglese. Comunque, in realtà, i cinesi, ci prendono in giro sempre, nei negozi, nei ristoranti..etc..
Xi'an è super famosa per la sua grande attrazione turistica: i Guerrieri di Terracotta. Prendendo l'autobus, in mezz'ora si arriva a questo museo, costituito da tre fossa non ancora completamente scavate. Iniziamo la nostra visita dalla più piccola fino alla più grande, che è la più impressionante. Vi metto metto qualche foto, considerando che sicuramente, quando finiranno di scavare, sarà ancora più spettacolare.
Ogni guerriero ha dei caratteri somatici differenti, non ne esistono due uguali: i capelli, i baffi, la barba, i volti, le scarpe...è realmente un lavoro da matti. L'esercito apparteneva all'imperatore Qin Shi Huang, primo imperatore della dinastia Qin, che visse intorno al 200 a.C.. Questo precoce imperatore è considerato il primo imperatore della Cina unificata, visto che uno dei suoi più grandi trionfi è stata infatti l'unificazione di tutto l'impero. Il signor Qin era convinto che sotterrando tutto il suo esercito sotto forma di statue di terracotta avrebbe ricevuto nell'aldilà la stessa protezione che aveva avuto in vita.
I guerrieri, vista la precisione nell'elaborazione, sono serviti e servono tutt'ora per studiare quell'epoca remota in quanto a antropologia, cultura, costumi...in realtà è una visita obbligata se si viaggia per la Cina e si è interessati alla sua storia.
I guerrieri, vista la precisione nell'elaborazione, sono serviti e servono tutt'ora per studiare quell'epoca remota in quanto a antropologia, cultura, costumi...in realtà è una visita obbligata se si viaggia per la Cina e si è interessati alla sua storia.
La penultima notte, prima di partire verso Qingdao, decidiamo di fare una scappata a Hancheng, e da lì a Dangjiacun, un piccolo paesello tradizionale che si è conservato come era originalmente, infatti si paga un piccolo prezzo all'ingresso. Lì troviamo alloggio a casa di una famiglia del posto, la cucina è semplice e casereccia (e piccante, ovviamente). Prima di dormire ci prendiamo qualche birra seduti in strada su delle seggioline (le tipiche cinesi), senza nessuna luce, nessun lampione (nel paese no ce ne sono), guardando le stelle e godendoci il silenzio della campagna, interrotto solo da alcuni cinesi che giocavano al mahjong in una specie di bar a qualche metro.
Come già detto, in Cina d'estate è veramente difficile trovare biglietti di treno, infatti, nel nostro ostello ci avevano "promesso" dei biglietti per Qingdao che dopo due giorni si sono rivelati inesistenti. Dopo l'incazzatura di turno, ci ridanno i soldi e ci informano della possibilità di andare in autobus...ok, ci presentiamo nella bus-terminal e dopo una serie di scene fantozziane riusciamo a comprare i biglietti...sono più o meno 20 ore di viaggio, pero l'autobus ha dei lettini..e quindi il viaggio si fa piu sopportabile.
Qingdao
Qingdao,appollaiata sulla costa est della Cina, collegata direttamente via mare con la Corea del Sud, è la città natale della birra più famosa in Cina: Tsingtao (infatti, Tsingato è il nome originale della città). Fondata dai tedeschi, conserva la sua originale architettura germanica nel nucleo storico, mentre la sua copia moderna cinese impazza tutt'intorno. I tedeschi hanno ceduto ai cinesi la fabbrica della birra e la sua ricetta... da lì dunque, il perchè della sua qualità.
Prendiamo un taxi dalla stazione degli autobus fino all'ostello, Kaiyue Youth Hostel, dove ad uno staff sorridente, pero non molto efficente, si contrappongono stanze decenti e a buon prezzo, bar spazioso e gradevole, con biliardino, biliardo, sala DVD, PlayStation2.
Facciamo una passeggiata per la città, e notiamo subito che 1) l'offerta di prodotti marittimi è notevole in tutti i ristoranti; 2) la città è abbastanza sporca, puzza di pesce e merda; 3)la cultura della spiaggia è parecchio indietro rispetto a quella spagnola: i cinesi vanno al mare "vestiti", molti con salvagente anche da adulti ( visto che non sanno nuotare) e non si fanno problemi se tutt'intorno ci sono immondizia e alghe.
I primi due giorni ci diamo dentro con le vongole, i bomboletti, il pesce secco e la birra alla spina, tutto per un prezzo abbastanza economico. Non proviamo i cetrioli di mare e altri mostri realmente assurdi che vediamo nelle bagnere piene di pesci e crostacei che sono normalmente per terra, all'entrata nei dei ristoranti.
Approfitiamo uno dei giorni per andare al mare, ad una spiaggia che sta a 50 minuti in autobus, sperando che non sia molto saturata e che sia pulita...pero ciao!! Il mare non era male, c'erano i cavalloni, pero era pienissimo di gente, sporco e con tonnellate di alghe pelose.
Nell'ostello conosciamo Greg West, australiano mezzo giapponese, un tipo alto, simpatico, con umore acido e ironico..all'aggiungerlo al Facebook SORPRESA! vediamo che abbiamo un amico in comune che risulta essere Jean Fourquet, il francese mezzo giapponese che abbiamo conosciuto ad Irkutsk. Loro si sono conosciuti a Busan, in Corea del Sud...concludiamo che il mondo è troppo piccolo. Conosciamo anche ad una giovane coppia di statunitensi (Jessica e Jerry), parlano cinese decentemente ed hanno passato l'estate con delle famiglie cinesi a Pechino. Con loro andiamo a Laoshan, una delle innumerevoli montagne sacre in Cina. L'ingresso è caro e ci obbligano a pagare l'autobus che ti muove tra i diversi centri della montagna, pero comunque questo non ci impedisce di scalare la montagna per più di tre ore. Ne è valsa la pena, la vista da sopra era eccezionale.
A questo punto del viaggio, eravamo arrivati al limite di sopportazione per la Cina, soprattutto per la quantità di gente che si muove dentro del paese d'estate. La nostra prossima fermata sarà la Corea del Sud, un destino tirato fuori dalla manica per uscire in tempo dalla Cina. Il traghetto ci porta da Qingdao a Incheon, città-porto di Seoul...presto avrete notizie dell'esperienza coreana.
Un bacio a tutti e a tutte, alla prossima!!!
Julio

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