9 de marzo de 2011

CAMBODIA // Ban Lung - Kratie (ESP-ITA) (17/11 - 26/11)

0 comentarios
 Del 17 al 26 de Noviembre de 2010


La verdad es que la entrada a Camboya no fue demasiado placentera. Desde Don Det compramos un billete de autobús hasta Ban Lung, en la provincia de Ratanakiri, por 13 dólares. Ratanakiri no es uno de los destinos más turísticos del país, pero algunos viajeros nos lo había recomendado, así que no dudamos. El tío de Don Det nos dijo que el autobús era VIP, con aire acondicionado, y que no había cambio de bus en la frontera..nosotros nos lo creímos como tontos. Nos llevaron hasta la frontera en un minivan lleno de más turistas. Los guardias fronterizos del lado laosiano nos forzaron al primer timo: 2 dólares por estampar el sello de salida. Al entrar en la parte camboyana, nos pidieron otro dólar por, atención, TOMARNOS LA TEMPERATURA...a lo que hay que sumar otro dólar por el sellado del visado de entrada. Por suerte nosotros teníamos el visado que sacamos en Shanghai, así que no tuvimos que pagar los 3 ó 4 dólares adicionales que les iban cargando al resto de viajeros al hacer el visado en la frontera.

Ya en Camboya, nos estaba esperando un autobús de la compañía Paramount Angkor Express, pero el conductor nos dijo que teníamos que esperar a que llegasen otros viajeros que venían en otra minivan, y así estuvimos esperando una hora y media adicional. Cuando llegaron los últimos viajeros, a 9 personas que íbamos a Ban Lung nos dijeron que esperásemos fuera del autobús. Si miráis el mapa, la carretera desde la frontera hasta la capital va directa: Stung Treng, Kratie, Kompong Chan, Phnom Penh. Nuestro destino está al este de Stung Treng. Ya nos extrañaba un poco que el mismo autobús fuese a todos los destinos, incluído Siem Reap, al noroeste del país... Bueno, en fin, que nos sentaron en el pasillo del autobús con sillitas de plástico y básicamente nos dejaron tirados en un cruce de mala muerte a pocos kilómetros de Stung Treng, diciéndonos que en unas 2 horas pasaría otro autobús hacia Ban Lung que nos recogería. Obviamente nosotros ya no nos creíamos nada, y estábamos los 9 BanLungueros bastante mosqueados. Al final paso un autobús local que por el módico precio de 5 dólares nos llevó hasta Ban Lung...así que si contáis, pagamos 18 dólares de viaje, más 4 dólares en la frontera, sufriendo un abandono a mitad de camino. Si alguna vez hacéis este recorrido, es mejor comprar billete hasta Stung Treng, más barato, y buscarse la vida desde ahí, porque el trayecto de Don Det a Ban Lung simplemente NO existe.

Así iba el autobús que nos dejó tirados en el cruce


Esperad, que la cosa no para aquí: nada más llegar a Ban Lung, nos rodea un ejército de tíos ofertándonos sitio donde dormir, como hienas, cada uno con su moto para llevarte hasta la guesthouse que ofertan. Nosotros preguntamos si alguno tenía WiFi, y uno de ellos nos dijo que sí, así que nos fuimos con él y un colega suyo, cada uno en una moto. Llegamos al hostal en cuestión, y las habitaciones no estaban mal, pero preguntamos a la chica que estaba allí sobre el WiFi y no sabía ni lo que era. Con un cabreo monumental por haber sido engañados, nos fuimos allí de malas maneras, diciéndoles que nos íbamos por mentirosos. Por el camino nos encontramos con un occidental en moto, que nos preguntó dónde íbamos...le explicamos la situación, y enseguida otros 2 camboyanos en moto estaban alrededor nuestro en busca de su presa, que éramos nosotros. Al final nos fuimos con estos personajes a un hostal que ya habíamos visto antes en la guía. El hostal estaba lleno y nos llevó a otro muy cercano que tenía el mismo precio. El tipo que nos llevó con la moto, cuando entramos en la habitación, cerro la puerta quedándose él dentro, y nos dijo que él era guía y que nos podía ofrecer tours por la región. Le dijimos que más tarde hablaríamos con él, y finalmente se fue, no sin antes pedirnos algo de dinero para pagar a su compañero de la moto (después de que nos habían dicho que el transporte hasta el hostal era grátis).


















Nos fuimos a cenar al Star Hotel (es el que no tenía habitaciones) y allí estaba el buitre de los tours (Sona) y un amigo suyo (Pov), que se presentó, nos dio el menú y nos ofreció asiento, como si él trabajase en el hotel. Mientras comíamos ya estaban comiéndonos la olla con los tours, que parecían interesantes, la verdad. Uno de los tours nos atraía, constaba de un par de noches en la jungla y la visita de unas cascadas, un lago y algunas aldeas de la zona, pero no queríamos decidir tan pronto. Pov decía que teníamos que decidir porque él al día siguiente no estaba, que tenía que quedarse con su familia (MENTIRA). Al final les dijimos que por la mañana les diríamos algo. Al día siguiente por la mañana fuimos a cambiarnos al Star Hotel, que tenía habitación libre, y, como no, los dos rapaces ya estaban allí esperando. La verdad es que todo este estrés nos había pillado con la guardia baja, y al final aceptamos hacer el tour con ellos, pero sólo de una noche y dos días, así que les pagamos uno de los días (20 dólares por persona y día) y quedamos con ellos en dos días.

La entrada del Star Hotel

La noche antes del tour Serena y yo la verdad es que no teníamos ganas de hacerlo. No nos fiábamos demasiado de estos tíos y la idea de pasar con ellos una noche en medio de la jungla nos agobiaba. Por la mañana cuando llegaron, vimos que no habían comprado ni agua ni comida aun, así que nos pusimos un poco bordes con ellos y estuvimos 2 horas discutiendo con ellos. Nosotros no queríamos ir pero ellos no iban a devolver el dinero que ya habíamos pagado. Finalmente, uno de ellos (Pov) nos convenció para al menos irnos con ellos a visitar algun poblado minoritario de la zona y una mina de gemas, además de visitar la casa de su familia, ya que el tío quería convencernos de que él era honesto. Fuimos con ellos y pasamos un día decente finalmente, no sin sufrir una avería de una de las motos, cosa que si hubiese sucedido en medio de la jungla hubiese sido fatal.

Árbol de caucho, abundante en la región
Centro de Ban Lung















Con la salvedad de esta experiencia, la verdad es que Ban Lung es un sitio muy majo. Otro día nos alquilamos una bici y nos fuimos por nuestra cuenta a ver un lago fantástico que hay a pocos kilómetros del pueblo. Allí nos pegamos unos buenos baños en un agua templada ya que el lago está en un cráter volcánico.

















































También nos alquilamos unas motos para visitar la zona un poco más ampliamente, y vimos unas cuantas cascadas que hay por la región. Conocimos a un grupo de españoles, dos madrileños, dos navarros y dos vascas, con los que estuvimos cenando un par de días. Una de las noches, después de cenar, acabamos en una celebración de un "bautizo" camboyano, con música local a tope e invitación a comida y bebida incluída. Estuvimos con ellos casi dos horas, comiendo, bebiendo y bailando, la verdad es que estuvo muy bien.

Una de las cascadas de la zona
Puente colgante
















Sere bajo la cascada
Serpiente que estaba durmiendo en mitad de nuestro camino

Poniéndonos las botas
La criatura con su padre

















Sere e "i bambini di Gorogocio"

Con los niños en la fiesta



















Después de 6 días en Ban Lung, habiéndonos ya relajado del estrés de la llegada al país, cogimos un autobús para ir a Kratie, ciudad más hacia el sur, a medio camino de Phnom Penh, que nos serviría de catapulta hacia Mondulkiri, otra de las regiones remotas de Camboya.

Kratie es otra ciudad más a las orillas del Mekong, pero la verdad, con más vida que las que vimos en Laos. Además, Kratie tiene una islita en medio del Mekong por la que merece pegarse un paseo, ya que la vida allí es relajada, y nadie va a intentar venderte nada. Aparte de la isla y la posibilidad de ir a ver los delfines Irrawaddy, poco más hay que hacer en Kratie. Nos quedamos allí tres días, y cogimos un autobús hacia Sen Monorom, en la provincia de Mondulkiri.


En la barca camino a la isla
La llegada a la isla
















Palmeras en la isla
Bandera a media asta por la reciente avalancha en Phnom Penh durante el festival del agua


















Más sobre esto en la siguiente entrada. Hasta la próxima!!

Julio.









(ITA)






 Dal 17 al 26 Novembre 2010


A dire la verità, il nostro ingresso in Cambogia non é stato proprio gradevole. Da Don Det avevamo comprato per 13 dollari dei biglietti d'autobus per andare fino a Ban Lung, nella provincia di Ratanakiri.

Ratanakiri non si trova tra i destini turistici del paese, pero altri ragazzi conosciuti durante il viaggio ce l'avevano raccomandato, quindi ci andiamo senza dubitare. Il tipo della guesthouse di Don Det ci aveva detto che l'autobus era VIP (come di solito li chiamano..) con aria condizionata e che non era necessario un cambio di veicolo una volta passata la frontiera, avremmo rirpreso lo stesso autobus e così via. Noi ci fidiamo ingenuamente. Ci portano fino alla frontiera in un minivan pieno di turisti. Qui, i poliziotti laosiani della frontiera ci obbligano a pagare la prima "mazzetta": due dollari per mettere il timbro di uscita. Entrati in territorio cambogiano ci chiedono un altro dollaro per, attenzione: MISURARCI LA FEBBRE...a cui bisogna sommare un altro dollaro per il visto d'entrata. Per fortuna noi abbiamo già il visto, fatto mesi prima a Shanghai, quindi non paghiamo quei 3 o 4 dollari che fanno pagare ai turisti chiedendo il visto alla frontiera.

In Cambogia dunque, ci aspettava un autobus della compagnia Paramount Angkor Express. L'autista ci dice subito che dobbiamo aspettare..devono arrivare altre persone. Dopo un'ora e mezza finalmente arrivano, li fanno salire. Durante un momento di confusione, fanno scendere noi e le altre 7  persone che devono scendere a Ban Lung, ci lasciano fuori dal bus mentre loro decidono cosa fare. Alla fine ci fanno salire per metterci a sedere su dei sgabellini nel corridoio.
Se guardate la cartina vedete che la strada è tutta dritta : Stung Treng, Kratie, Kompong Chan, Phnom Penh. La nostra meta invece si trova all'est di Stung Treng. Ci sembrava strano che lo stesso autobus passasse per tutte queste città, incluso Siem Reap, al nordest del paese. Comunque sia, alla fine ci lasciano in un incrocio stile selvaggio west a pochi km da Stung Treng, dicendoci che in qualche ora sarebbe passato l'autobus della stessa compagnia che ci avrebbe portato a Ban Lung. Noi a quel punto non credevamo più a niente ed eravamo tutti abbastanza stanchi ed irritati. Alla fine un autobus locale ci carica per la modica cifra di 5 dollari a testa. Quindi facendo i conti, abbiamo pagato 18 dollari il viaggio in autobus + 4 dollari alla frontiera, con abbandono in autostrada incluso. Se per caso doveste fare lo stesso percorso, ricordate: sempre è meglio comprare il biglietto fino a Stung Treng, più economico, e cercare opzioni da lì...visto che il tragitto Don Det - Ban Lung diretto semplicemente non esiste.

L'autobus che da cui poi ci hanno buttato fuori


Aspettate, la cosa non finisce qui: appena arrivati a Ban Lung, ci circonda un esercito di tipi offrendo alloggi come iene..ognuno con la sua moto. Facciamo un' "inchiesta" per vedere se qualcuno ha WIFI, uno dice di si..e ce ne andiamo con lui e un amico suo in moto. Arriviamo all'ostello, le cui stanze non erano male, ma la tipa che lo gestiva il WIFI non sapeva nemmeno cosa fosse. Ce ne andiamo nerissimi gridando vendetta. Mentre camminiamo si ferma un personaggio occidentale, ci chiede dove andiamo, capisce che ci troviamo in difficoltà. Gli spieghiamo la situazione e dopo 3 minuti si fermano altri due cambogiani in moto, anche loro cercando la loro "vittima"..in quel caso, noi. Alla fine non avevamo alternativa, era notte, e ce ne andiamo in moto con loro. Ci portano prima ad un ostello che conoscevamo già per essere sulla guida..ma poi questo era pieno, quindi ci lasciano in un hotel lì di fronte. Il tipo che ci porta in moto, quando finalmente entriamo nella nostra stanza viene con noi, chiude la porta e ci dice che lui era una guida e ci poteva portare in giro per la zona. Gli diciamo che ci penseremo e ne riparleremo più tardi...e se ne va. Ah, logicamente prima di andarsene ci chiede soldi per l'altro tipo della moto (anche se ci aveva detto che il trasporto all'hotel era gratis..mah!)




















Ce ne andiamo a fare cena allo Star Hotel (quello che era pieno) e lì si trovava già l'avvoltoio dei tours (Sona, quello che ci aveva portato) ed un altro suo amico (Pov), il quale, si presenta, ci da il menu del ristorante, ci invita a sedere, come se lavorasse nell'hotel. Mentre cenavamo, loro già ci stavano facendo il lavaggio del cervello con i tours, che comunque, sembravano interessanti. Uno in realtà ci piaceva, si trattava di un paio di notti nella giungla con visita alla cascate inclusa, un lago e qualche villaggio della zona, pero noi non volevamo decidere in fretta. Pov diceva che dovevamo sbrigarci, perchè lui il giorno dopo non c'era, che doveva rimanere con la sua famiglia (bugia!!). Alla fine gli diciamo che la mattina successiva avremmo deciso. Noi il giorno dopo ci cambiamo allo Star Hotel e com'era da aspettarsi, i nostri due avvoltoi erano già li, aspettandoci. A dire la verità, lo stress del viaggio e il cambio di paese ci facevano ragionare poco..quindi alla fine accettiamo di fare un tours con loro e gli diamo 40 dollari di anticipo per la prima giornata.


L'ingresso dello Star Hotel

La notte prima del tour scopriamo che non abbiamo voglia di farlo. Non ci fidavamo di quei due tipastri e l'idea di passare una notte con loro in mezzo alla giungla non ci piaceva. La mattina dopo al loro arrivo, vediamo che non hanno comprato ne acqua ne cibo, quindi, sospettosi e irritati (ancora..) cominciamo a fare domande inquisitive per finire con una discussione di due ore. Noi non volevamo andare con loro, pero non volevano restituirci i soldi che già avevamo pagato. Finalmente Pov ci convince ad andare a visitare per lo meno un villaggio, una mina di gemme etc. Ci voleva portare a casa sua a farci conoscere la sua famiglia, per convincerci di che fosse una persona onesta. Alla fine accettiamo e andiamo con loro. La giornata si rivela abbastanza intensa, dopo il litigio tutto sembrava un pò più vero: abbiamo conosciuto la sua famiglia, visto delle foto antiche, ascoltato storie personali riguardanti i Khmer rouge, visitato quelle incredibili mine larghe 50 cm e profonde 30 metri dove questi matti si immergono per trovare zirconi e girato per uno di questi villaggi di contadini dove ho avuto l'onore di comprare le stoffe che le donne tessono quando non lavorano i campi.
Ah, durante il giorno una delle moto si rompe e rimaniamo bloccati per un pò vicino ad un villaggio: meno male che non eravamo andati nella giungla con loro!!!


Alberi di caucciù, abbondanti nela regione
Il centro di Ban Lung















Tolto questo piccolo inconveniente, Ban Lung risulta abbastanza interessante. Con due biciclette affittate ce ne andiamo un giorno a vedere un lago fantastico che si trova dentro il cratere spento di un vulcano. Lì approfittiamo della sua acqua tiepida per passare la giornata e farci diversi bagni..


















































Un giorno affittiamo una moto per visitare il resto della zona ed andare a vedere una serie di cascate. Conosciamo un gruppo di spagnoli, due madrilegni, due navarri e due ragazze basche con cui facciamo cena un paio di volte. Una sera, dopo mangiato, finiamo nella celebrazione di un battesimo cambogiano, con musica locale altissima, invito a cena e birre a volontà. Stiamo con loro per lo meno due ore, mangiando, bevendo e ballando..ci siamo divertiti!!


Una delle cascate della zona
Ponte sospeso
















Sere sotto la cascada
Un serpente che ci bloccava il cammino

Mangiando come matti al battesimo
Padre e figlio

















Sere e "i bambini di Gorogocio"

I bambini della festa



















Dopo aver passato 6 giorni a Ban Lung, e dopo aver superato lo stress-da-paese-nuovo, prendiamo un autobus per Kratie, cittadina che si trova più a sud e che ci servirà come base per andare verso Mundulkiri, una delle regioni più remote della Cambogia.

Kratie è un'altra città coloniale sulla sponda del Mekong, pero sì, più movimentata della media dei villaggi laosiani. Inoltre da lì si può visitare una piccola isola in mezzo al Mekong, un posto pieno di gente sorridente dove nessuno cerca di venderti niente. Isola e delfini Irawaddy a parte, non c'è tanto da fare e vedere a Kratie. Noi rimaniamo 3 giorni e prendiamo un autobus a San Monorom, provincia di Mondulkiri.


Nella barchetta verso l'isola
L'arrivo all'isola
















Palme da cocco
Bandiere a mezz'asta: qualche giorno prima erano morte a Phnom Penh 200 persone, su quel ponte, durante il Festival dell'acqua

























Più notizie nel prossimo post, alla prossima!!

Julio.

2 de marzo de 2011

LAOS // Si Phan Don (ESP-ITA) (13/11 - 17/11)

0 comentarios
Del 13 al 17 de Noviembre de 2010


Imaginaos una isla tropical, con cabañas de madera y bambú casi sobre el agua, cocoteros por doquier, batidos de frutas, sol radiante casi todo el año, ahora quitadle el mar y sustituidlo por el río Mekong, eliminad de vuestra mente el asfalto y cambiadlo por un camino de tierra de metro y medio de ancho con vacas, bueyes, perros y gallinas en las inmediaciones (o en medio)... eso es Don Det, una de las 4000 islas (Si Phan = 4000, Don = isla), zona en la que el gran Mekong, justo antes de entrar en Camboya, se ensancha creando multitud de islas de todos los tamaños, la mayoría de ellas deshabitadas.




















Don Det es de tamaño moderado, se puede dar la vuelta a la isla en bici en menos de dos horas, y está unida a otra isla, un poco más grande, Don Kon, a través de un puente. Llegamos allí junto con una horda de turistas en una barca, pero los turistas parecen desaparecer y diseminarse bien por las distintas opciones de alojamiento que ofrece la isla. La primera noche nos quedamos en una de las primeras guesthouses con cabañas que encontramos, pero después de dar un paseo más hacia el sur, y más cerca del puente para pasar a Don Kon, encontramos un sitio más apacible (al menos en principio) en el que nos quedamos las cuatro noches restantes.

El puente para cruzar a Don Kon
Vista desde nuestra cabaña
















Al día siguiente por la mañana nos trasladamos a nuestra nueva cabaña y cogimos unas bicis para explorar la isla. Fuimos hasta el puente y cruzamos a Don Kon. En esta otra isla hay unas cascadas enormes, no por altura, si no por anchura, que impidieron a los franceses completar la ruta fluvial desde Vietnam hasta China; decidieron que quizá podían construir un ferrocarril para salvar este tramo, pero el proyecto quedó en abandono y por allí conservan los restos de la ferrovía y alguna máquina antigua. Además de las cascadas, hay una zona escondidilla con una playita donde yo me atreví, a pesar de la pinta del agua, a darme un baño..hacía mucho calor!! Después del baño comimos algo y nos fuimos a otra playa desde donde vimos el atardecer sentados en unas rocas al lado del agua. Desde esta playa ofrecían viajes en barco (que rechazamos gentilmente) para ir a ver los delfines Irrawaddy, una rara especie de agua dulce, en vías de extinción. Esta zona del Mekong es uno de los pocos habitats naturales que le quedan a este animal.

Cascadas del Mekong
La playita donde me pegué el baño























La isla de Don Kon es un poco más grande que Don Det, así que nos dejamos para el día siguiente otra visita. Esta vez cruzamos a través de la isla por una pista medio en construcción, hasta el extremo más al sureste, en el que había una de las máquinas de vapor francesas y lo que parecía una especie de puerto. Allí nos sentamos en un pequeño restaurante y estuvimos un rato charlando con un alemán que había estado media vida trabajando para la televisión alemana en Asia, repartido entre Singapur y China. Después de la pausa cogimos otro camino que cruzaba la isla hacia el norte, intentando encontrar otras cascadas que estaban en el lado este, pero no las encontramos..sin embargo, la ruta en bici estuvo bastante bien, entre jungla tropical y pequeños poblados locales. Completamos la vuelta a la isla pasando por el lado oeste de la isla, el más desarrollado y donde están la mayoría de las guesthouses, algunas de ellas con cabañas familiares flotantes de precios fuera de nuestro presupuesto.

Las cabañas flotantes de Don Kon


Dando una vuelta por Don Det con la bici, nos encontramos una guesthouse en la que el dueño (occidental) había decidido atar a un macaco a un árbol al lado del camino. El animal estaba ahí todo el día, con una especie de arnés, saltando de rama en rama y atrayendo a los turistas. La verdad es que era un animal fantástico, pero Serena y yo nos planteamos más de una vez cortar la cuerda que le ataba. Cuando me paré delante del mono con la bici, enseguida alargó la mano e intentó coger la botella de agua que llevaba en mi cesta. No le deje que me la robara, pero cogí la botella y se la di para que bebiera. El mono se acabó la botella y la tiró al suelo, y se fue hacia el otro lado de su limitado rango de acción. Yo me agaché para recoger la botella y de repente el cabrón se me tira a la cabeza!! Por suerte yo me aparté y sólo pudo morder pelo..a saber lo que hubiese pasado si me engancha el cuero cabelludo. Estos animales, sobre todo después de tener contacto con humanos y estar en cautividad, son muy agresivos e impredecibles.

La cuarta noche, estando en nuestra cabaña, empezamos a oir a un cerdo gritar...claramente no de alegría, algo se estaba cociendo, en cualquier parte del mundo, si se mata un cerdo, es que hay fiesta. Le preguntamos al dueño de la guesthouse y resulta que al día siguiente celebraba su boda (segundas nupcias) y habían matado un par de gorrinos. Al día siguiente, desde las 6 de la mañana, estaban con la música a tope. Nos invitaron a desayunar arroz glutinoso con verduras y cerdo (fresco, claro!!!), y también nos ofrecieron un poco de Lao Khao, que nos bebimos por compromiso. La música laosiana la verdad es que es bastante mala, con cantantes desafinados y ritmos sampleados más cutres que las demos del Casio PT10, lo que se unía al altísimo volumen y a la cantidad de locales borrachos, por lo que decidimos huir y pasar gran parte del día relajados en otro sitio, a pesar de que era nuestro último día en la isla y queríamos estar en nuestro bungalow tranquilitos.

Uno de los invitados a la boda poniéndome el hilo/pulsera de la suerte


Al día siguiente por la mañana, el dueño de la guesthouse, con un resacón, nos acercó en barca hasta la orilla del Mekong, desde la que emprendimos nuestro viaje hacía un nuevo país en la lista, la salvaje, la destrozada por la guerra y el genocidio, la intrigante Camboya.

Allí nos vemos en la próxima!!

Julio




(ITA)




Dal 13 al 17 Novembre 2010




Immaginate un'isola tropicale, con palafitte di legno e bamboo quasi sull'acqua, palme da cocco ovunque, frullati di frutta, sole raggiante tutto l'anno, adesso togliete il mare e mettete il fiume Mekong, eliminate l'asfalto per un cammino di terra largo un metro e mezzo con vacche, buoi, cani e galline che ci vagano intorno (o nel bel mezzo)...questo è Don Det, una delle 4000 isole (Si Phan =4000, Don=Isola) , zona nella quale il poderoso Mekong, giusto prima di entrare in Cambogia, si allarga creando una serie di isolette di tutte le misure, la maggior parte delle quali disabitate.





















L'isola di Don Det è di una grandezza moderata, la si puó girare in bici in meno di due ore ed è unita ad un'altra isola un pò più grande, Don Kon, grazie ad un ponte costruito dai francesi durante l'epoca coloniale. Arriviamo in barca con una tonnellata di turisti, che, per fortuna, una volta raggiunto il porticciolo spariscono assorbiti da tutte le varie opzioni di hotel, ostelli e pensioni che offre l'isola. La prima notte rimaniamo in una delle prime guesthouse con bungalows che troviamo, pero il giorno dopo una passeggiata verso il sud verso il ponte francese ci fa cambiare idea, troviamo un posto tranquillo (almeno lo sembrava) nel quale poi rimarremo le 4 notti che ci restano in Laos.



Il ponte per Don Kon
Vista dal nostro bungalow
















Il secondo giorno dunque ci trasferiamo al nuovo bungalow e affittiamo un paio di biciclette per visitare l'isola. Attraversiamo il ponte e ce ne andiamo a Don Kon, famosa per albergare delle cascate enormi non per altezza, ma per larghezza: i francesi dovettero rinunciare ai loro piani di sfruttamento del Mekong come "autostrada" fluviale tra la Cina e il sud del Vietnam per colpa di questi insormontabili sali-scendi rocciosi del Mekong. Cominciarono a costruire una ferrovia per evitare questo tratto ma il progetto rimase in sospeso così tutt'ora si possono vedere i resti di questa ferrovia e di qualche locomotore antico. Oltre alle cascate si puó visitare una piccola spiaggia nascosta dove mi azzardo a fare un bagno..nonostante il colore dellacqua...faceva troppo caldo!!! Dopo il bagno mangiamo qualcosa e ce ne andiamo ad un'altra spiaggia verso sud, dove rimaniamo a vedere il tramonto, seduti su delle rocce in mezzo al fiume. Da questa spiaggia normalmente offrono viaggi in barca (che noi gentilmente rifiutiamo) per andare a vedere i famosi delfini  Irrawaddy, una specie d'acqua dolce in via d'estinzione. Questa zona del Mekong è tra i pochi habitats naturali che rimangono al povero animale.



Cascate del Mekong
Qui mi sono fatto il bagno























Come già detto, l'isola di Don kon è un pò più grande di quella di Don Det, quindi il giorno dopo ci ritorniamo. Questa volta passiamo per un cammino mezzo in costruzione fino all'estremo più al sud-est, nel quale si trovano ancora delle macchine a vapore francesi e quello che doveva essere un porto. Lì ci sediamo sulla terrazza di un piccolo ristorante e rimaniamo un paio d'ore a chiacchierare con un tedesco che aveva passato metà della sua vita lavorando per una televisione del suo paese in Asia, dividendosi tra Singapore e la Cina. Dopo questa pausa riprendiamo per un altro cammino che attraversa l'isola verso nord, cercando le cascate nel lato ovest dell'isola, ma non le troviamo. Comunque rimaniamo soddisfatti dalla nostra escursione in bici, tra giungla tropicale e piccoli villaggi di bamboo. Finiamo il giro dell'isola passando per la costa ovest, dove si trova la maggior parte delle guesthouse più costose della zona, alcune di loro con bungalows flottanti dai prezzi astronomici...per noi.



Bungalows flottanti


Facendo un giro per la "nostra isola", troviamo una guesthouse sul cui steccato il proprietario (un occidentale) aveva deciso legare una scimmia. L'animale stava lì tutto il giorno, saltando da un tronco all'altro dell'unico albero da lei raggiungibile, guardando e attraendo i turisti. Quella scimmia era fantastica, e diverse volte io e Serena abbiamo pensato di tornare lì di notte e liberarla!
Una volta mi fermo con la bici lì vicino e quella cerca subito di azzaffarmi la bottiglia d'acqua che ho nel cestino. Cerco di rendergli la missione impossibile ma poi gliela do. Lei la prende e se la beve dopodichè la lancia per terra e se ne va, con un attitudine indifferente e sprezzante, su di un altro ramo. Quando già sono mezzo inginocchiato per riprendere la bottiglia la maledetta scimmia mi si tira addosso con un volo acrobatico, cercando di mordermi la testa....io di scatto mi tolgo e la lascio con i miei capelli "tra le dita", chissà che sarebbe successo se mi si fosse agganciata al cuoio capelluto! Questi animali sono abbastanza imprevedibili...


La quarta notte dall'interno del nostro bungalow sentiamo all'improvviso le famose grida di un maiale...che ovviamente di felicità non scoppiava. Capiamo che qualcosa stava per succedere: dovunque nel mondo, se si ammazza un maiale è per una festa. Chiediamo al proprietario della guesthouse, il quale,  orgoglioso, ci informa di che il giorno dopo si sarebbero celebrate le sue seconde nozze..occasione per la quale aveva fatto ammazzare nel suo giardino(quindi a due passi dai bungalows..) due maiali. La "festa" comincia alle 6 del mattino del giorno dopo, svegliandoci di soprassalto con una musica assordante (le casse stereo..impressionanti). Ci invitano a fare colazione con loro: riso glutinoso con verdure e maiale (fresco, ovviamente) e per cominciare bene la giornata, un bel bicchiere di Lao Khao, il whisky laosiano, che ci beviamo di controvoglia per accontentare l'oste. La musica laosiana "commerciale" purtroppo è abbastanza mediocre, i cantanti sono stonati, i ritmi pessimi e il volume altissimo. Verso le 10 del mattino tutti gli invitati sono pressoché ubriachi. Ci sarebbe piaciuto rimanere più tempo sul balconcino di legno del nostro bungalow a leggere o dormire sull'amaca...pero era praticamente impossibile, la musica era troppo alta. Decidiamo scappare e passare la giornata da qualche altra parte..




Uno degli invitati mi annoda il "braccialetto" della fortuna


Il mattino del giorno dopo, il proprietario della guesthouse, ancora mezzo ubriaco, ci porta in barca fino all'altra riva del Mekong. Da lì poi comincerà il nostro viaggio verso il prossimo paese sulla lista: la selvaggia, distrutta e intrigante Cambogia.

Ci vediamo lì! Alla prossima..

Julio