2 de marzo de 2011

LAOS // Si Phan Don (ESP-ITA) (13/11 - 17/11)

Del 13 al 17 de Noviembre de 2010


Imaginaos una isla tropical, con cabañas de madera y bambú casi sobre el agua, cocoteros por doquier, batidos de frutas, sol radiante casi todo el año, ahora quitadle el mar y sustituidlo por el río Mekong, eliminad de vuestra mente el asfalto y cambiadlo por un camino de tierra de metro y medio de ancho con vacas, bueyes, perros y gallinas en las inmediaciones (o en medio)... eso es Don Det, una de las 4000 islas (Si Phan = 4000, Don = isla), zona en la que el gran Mekong, justo antes de entrar en Camboya, se ensancha creando multitud de islas de todos los tamaños, la mayoría de ellas deshabitadas.




















Don Det es de tamaño moderado, se puede dar la vuelta a la isla en bici en menos de dos horas, y está unida a otra isla, un poco más grande, Don Kon, a través de un puente. Llegamos allí junto con una horda de turistas en una barca, pero los turistas parecen desaparecer y diseminarse bien por las distintas opciones de alojamiento que ofrece la isla. La primera noche nos quedamos en una de las primeras guesthouses con cabañas que encontramos, pero después de dar un paseo más hacia el sur, y más cerca del puente para pasar a Don Kon, encontramos un sitio más apacible (al menos en principio) en el que nos quedamos las cuatro noches restantes.

El puente para cruzar a Don Kon
Vista desde nuestra cabaña
















Al día siguiente por la mañana nos trasladamos a nuestra nueva cabaña y cogimos unas bicis para explorar la isla. Fuimos hasta el puente y cruzamos a Don Kon. En esta otra isla hay unas cascadas enormes, no por altura, si no por anchura, que impidieron a los franceses completar la ruta fluvial desde Vietnam hasta China; decidieron que quizá podían construir un ferrocarril para salvar este tramo, pero el proyecto quedó en abandono y por allí conservan los restos de la ferrovía y alguna máquina antigua. Además de las cascadas, hay una zona escondidilla con una playita donde yo me atreví, a pesar de la pinta del agua, a darme un baño..hacía mucho calor!! Después del baño comimos algo y nos fuimos a otra playa desde donde vimos el atardecer sentados en unas rocas al lado del agua. Desde esta playa ofrecían viajes en barco (que rechazamos gentilmente) para ir a ver los delfines Irrawaddy, una rara especie de agua dulce, en vías de extinción. Esta zona del Mekong es uno de los pocos habitats naturales que le quedan a este animal.

Cascadas del Mekong
La playita donde me pegué el baño























La isla de Don Kon es un poco más grande que Don Det, así que nos dejamos para el día siguiente otra visita. Esta vez cruzamos a través de la isla por una pista medio en construcción, hasta el extremo más al sureste, en el que había una de las máquinas de vapor francesas y lo que parecía una especie de puerto. Allí nos sentamos en un pequeño restaurante y estuvimos un rato charlando con un alemán que había estado media vida trabajando para la televisión alemana en Asia, repartido entre Singapur y China. Después de la pausa cogimos otro camino que cruzaba la isla hacia el norte, intentando encontrar otras cascadas que estaban en el lado este, pero no las encontramos..sin embargo, la ruta en bici estuvo bastante bien, entre jungla tropical y pequeños poblados locales. Completamos la vuelta a la isla pasando por el lado oeste de la isla, el más desarrollado y donde están la mayoría de las guesthouses, algunas de ellas con cabañas familiares flotantes de precios fuera de nuestro presupuesto.

Las cabañas flotantes de Don Kon


Dando una vuelta por Don Det con la bici, nos encontramos una guesthouse en la que el dueño (occidental) había decidido atar a un macaco a un árbol al lado del camino. El animal estaba ahí todo el día, con una especie de arnés, saltando de rama en rama y atrayendo a los turistas. La verdad es que era un animal fantástico, pero Serena y yo nos planteamos más de una vez cortar la cuerda que le ataba. Cuando me paré delante del mono con la bici, enseguida alargó la mano e intentó coger la botella de agua que llevaba en mi cesta. No le deje que me la robara, pero cogí la botella y se la di para que bebiera. El mono se acabó la botella y la tiró al suelo, y se fue hacia el otro lado de su limitado rango de acción. Yo me agaché para recoger la botella y de repente el cabrón se me tira a la cabeza!! Por suerte yo me aparté y sólo pudo morder pelo..a saber lo que hubiese pasado si me engancha el cuero cabelludo. Estos animales, sobre todo después de tener contacto con humanos y estar en cautividad, son muy agresivos e impredecibles.

La cuarta noche, estando en nuestra cabaña, empezamos a oir a un cerdo gritar...claramente no de alegría, algo se estaba cociendo, en cualquier parte del mundo, si se mata un cerdo, es que hay fiesta. Le preguntamos al dueño de la guesthouse y resulta que al día siguiente celebraba su boda (segundas nupcias) y habían matado un par de gorrinos. Al día siguiente, desde las 6 de la mañana, estaban con la música a tope. Nos invitaron a desayunar arroz glutinoso con verduras y cerdo (fresco, claro!!!), y también nos ofrecieron un poco de Lao Khao, que nos bebimos por compromiso. La música laosiana la verdad es que es bastante mala, con cantantes desafinados y ritmos sampleados más cutres que las demos del Casio PT10, lo que se unía al altísimo volumen y a la cantidad de locales borrachos, por lo que decidimos huir y pasar gran parte del día relajados en otro sitio, a pesar de que era nuestro último día en la isla y queríamos estar en nuestro bungalow tranquilitos.

Uno de los invitados a la boda poniéndome el hilo/pulsera de la suerte


Al día siguiente por la mañana, el dueño de la guesthouse, con un resacón, nos acercó en barca hasta la orilla del Mekong, desde la que emprendimos nuestro viaje hacía un nuevo país en la lista, la salvaje, la destrozada por la guerra y el genocidio, la intrigante Camboya.

Allí nos vemos en la próxima!!

Julio




(ITA)




Dal 13 al 17 Novembre 2010




Immaginate un'isola tropicale, con palafitte di legno e bamboo quasi sull'acqua, palme da cocco ovunque, frullati di frutta, sole raggiante tutto l'anno, adesso togliete il mare e mettete il fiume Mekong, eliminate l'asfalto per un cammino di terra largo un metro e mezzo con vacche, buoi, cani e galline che ci vagano intorno (o nel bel mezzo)...questo è Don Det, una delle 4000 isole (Si Phan =4000, Don=Isola) , zona nella quale il poderoso Mekong, giusto prima di entrare in Cambogia, si allarga creando una serie di isolette di tutte le misure, la maggior parte delle quali disabitate.





















L'isola di Don Det è di una grandezza moderata, la si puó girare in bici in meno di due ore ed è unita ad un'altra isola un pò più grande, Don Kon, grazie ad un ponte costruito dai francesi durante l'epoca coloniale. Arriviamo in barca con una tonnellata di turisti, che, per fortuna, una volta raggiunto il porticciolo spariscono assorbiti da tutte le varie opzioni di hotel, ostelli e pensioni che offre l'isola. La prima notte rimaniamo in una delle prime guesthouse con bungalows che troviamo, pero il giorno dopo una passeggiata verso il sud verso il ponte francese ci fa cambiare idea, troviamo un posto tranquillo (almeno lo sembrava) nel quale poi rimarremo le 4 notti che ci restano in Laos.



Il ponte per Don Kon
Vista dal nostro bungalow
















Il secondo giorno dunque ci trasferiamo al nuovo bungalow e affittiamo un paio di biciclette per visitare l'isola. Attraversiamo il ponte e ce ne andiamo a Don Kon, famosa per albergare delle cascate enormi non per altezza, ma per larghezza: i francesi dovettero rinunciare ai loro piani di sfruttamento del Mekong come "autostrada" fluviale tra la Cina e il sud del Vietnam per colpa di questi insormontabili sali-scendi rocciosi del Mekong. Cominciarono a costruire una ferrovia per evitare questo tratto ma il progetto rimase in sospeso così tutt'ora si possono vedere i resti di questa ferrovia e di qualche locomotore antico. Oltre alle cascate si puó visitare una piccola spiaggia nascosta dove mi azzardo a fare un bagno..nonostante il colore dellacqua...faceva troppo caldo!!! Dopo il bagno mangiamo qualcosa e ce ne andiamo ad un'altra spiaggia verso sud, dove rimaniamo a vedere il tramonto, seduti su delle rocce in mezzo al fiume. Da questa spiaggia normalmente offrono viaggi in barca (che noi gentilmente rifiutiamo) per andare a vedere i famosi delfini  Irrawaddy, una specie d'acqua dolce in via d'estinzione. Questa zona del Mekong è tra i pochi habitats naturali che rimangono al povero animale.



Cascate del Mekong
Qui mi sono fatto il bagno























Come già detto, l'isola di Don kon è un pò più grande di quella di Don Det, quindi il giorno dopo ci ritorniamo. Questa volta passiamo per un cammino mezzo in costruzione fino all'estremo più al sud-est, nel quale si trovano ancora delle macchine a vapore francesi e quello che doveva essere un porto. Lì ci sediamo sulla terrazza di un piccolo ristorante e rimaniamo un paio d'ore a chiacchierare con un tedesco che aveva passato metà della sua vita lavorando per una televisione del suo paese in Asia, dividendosi tra Singapore e la Cina. Dopo questa pausa riprendiamo per un altro cammino che attraversa l'isola verso nord, cercando le cascate nel lato ovest dell'isola, ma non le troviamo. Comunque rimaniamo soddisfatti dalla nostra escursione in bici, tra giungla tropicale e piccoli villaggi di bamboo. Finiamo il giro dell'isola passando per la costa ovest, dove si trova la maggior parte delle guesthouse più costose della zona, alcune di loro con bungalows flottanti dai prezzi astronomici...per noi.



Bungalows flottanti


Facendo un giro per la "nostra isola", troviamo una guesthouse sul cui steccato il proprietario (un occidentale) aveva deciso legare una scimmia. L'animale stava lì tutto il giorno, saltando da un tronco all'altro dell'unico albero da lei raggiungibile, guardando e attraendo i turisti. Quella scimmia era fantastica, e diverse volte io e Serena abbiamo pensato di tornare lì di notte e liberarla!
Una volta mi fermo con la bici lì vicino e quella cerca subito di azzaffarmi la bottiglia d'acqua che ho nel cestino. Cerco di rendergli la missione impossibile ma poi gliela do. Lei la prende e se la beve dopodichè la lancia per terra e se ne va, con un attitudine indifferente e sprezzante, su di un altro ramo. Quando già sono mezzo inginocchiato per riprendere la bottiglia la maledetta scimmia mi si tira addosso con un volo acrobatico, cercando di mordermi la testa....io di scatto mi tolgo e la lascio con i miei capelli "tra le dita", chissà che sarebbe successo se mi si fosse agganciata al cuoio capelluto! Questi animali sono abbastanza imprevedibili...


La quarta notte dall'interno del nostro bungalow sentiamo all'improvviso le famose grida di un maiale...che ovviamente di felicità non scoppiava. Capiamo che qualcosa stava per succedere: dovunque nel mondo, se si ammazza un maiale è per una festa. Chiediamo al proprietario della guesthouse, il quale,  orgoglioso, ci informa di che il giorno dopo si sarebbero celebrate le sue seconde nozze..occasione per la quale aveva fatto ammazzare nel suo giardino(quindi a due passi dai bungalows..) due maiali. La "festa" comincia alle 6 del mattino del giorno dopo, svegliandoci di soprassalto con una musica assordante (le casse stereo..impressionanti). Ci invitano a fare colazione con loro: riso glutinoso con verdure e maiale (fresco, ovviamente) e per cominciare bene la giornata, un bel bicchiere di Lao Khao, il whisky laosiano, che ci beviamo di controvoglia per accontentare l'oste. La musica laosiana "commerciale" purtroppo è abbastanza mediocre, i cantanti sono stonati, i ritmi pessimi e il volume altissimo. Verso le 10 del mattino tutti gli invitati sono pressoché ubriachi. Ci sarebbe piaciuto rimanere più tempo sul balconcino di legno del nostro bungalow a leggere o dormire sull'amaca...pero era praticamente impossibile, la musica era troppo alta. Decidiamo scappare e passare la giornata da qualche altra parte..




Uno degli invitati mi annoda il "braccialetto" della fortuna


Il mattino del giorno dopo, il proprietario della guesthouse, ancora mezzo ubriaco, ci porta in barca fino all'altra riva del Mekong. Da lì poi comincerà il nostro viaggio verso il prossimo paese sulla lista: la selvaggia, distrutta e intrigante Cambogia.

Ci vediamo lì! Alla prossima..

Julio

No hay comentarios: