29 de diciembre de 2010

LAOS // Tha Khaek - Champasak

Después del buen sabor de boca de Luang Prabang y de la indiferencia que nos provoca Vientiane, llegamos a la pequeña localidad de Tha Khaek, en nuestro camino hacia el sur del país. Tha Khaek tiene poco más que unas buenas vistas al Mekong y algunos edificios coloniales. Pero tiene rutas interesantes en los alrededores donde se pueden ir a ver algunas cuevas.
















El precio de las habitaciones es un poco más caro de lo que estamos acostumbrados, así que hacemos ruta por las pensiones del pueblo en tuk-tuk junto a una joven pareja de catalanes que hemos conocido en el bus. Al final encontramos algo que nos satisface mínimamente, no somos muy exigentes cuando sólo vamos a estar un par de noches en un sitio, aunque en este caso no nos habíamos dado cuenta de que el único karaoke del pueblo estaba al lado de nuestra pensión, con lo que hasta las 2 ó las 3 no paraba el ruido.

Por la mañana vamos a la búsqueda de moto de alquiler barata, y tras un poco de regateo pillamos una moto cutre por 70000kips, aunque más cara que en Vientiane (50000) o Luang Namtha (30000). Es curioso que los precios cambien tanto de ciudad a ciudad, en Luang Prabang te pedían 20 dólares y en Luang Namtha la tenías por menos de 3 euros al cambio. A los 2 km y nada más echar gasolina se nos rompe la cadena de la moto, así que volvemos a pie hasta la tienda de alquiler y nos dan otra mucho más nueva y que anteriormente nos habían dicho que costaba más..pero no nos cobran la diferencia, faltaría más, le hemos dejado el deposito lleno.



Pasamos la mañana y parte de la tarde visitando las cuevas de la zona, algunas más interesantes que otras.

































La última cueva que visitamos estaba cerca de una escuela de educación primaria, que además era primaria en todo. Básicamente era un almacén de ladrillo donde había sillas esparcidas y una precaria pizarra. Nada más parar las motos delante una hondonada de niños se nos acerca. Sale el profesor y le dice a unos de los chavales que nos acompañen a la cueva porque está un poco metida en la junglilla. 4 niños nos guían por la jungla hasta la cueva, en la que entraba (o salía, no recuerdo) un río. Los niños se mueven a sus anchas entre la jungla y las piedras, de hecho, al volver, vamos por otro camino y nos toca caminar por un árbol caído (o tirado) que atraviesa el río a unos 2m de altura, nosotros a 4 patas sobre la parte más estrecha del árbol y los niños en las ramas laterales saltando como monos :)



















Invitamos a los chavales a un zumo y hablamos con el profesor. Dos de los niños no tienen calzado, y le preguntamos al profesor que cuanto cuestan un par de sandalias. Nos dice que unos 20000 kips. Sacamos 50000 kips y se los damos al tío para que él compre las sandalias a los niños, pero no parecía contento, y con el poco inglés que hablaba llegamos a entender que el problema es que en toda la clase hay como 15 ó 20 niños sin calzado porque las familias son muy pobres...la verdad es que no habíamos pensado en eso, pero tampoco podíamos ponernos a soltar pasta para 20 sandalias y sin saber realmente si el tío lo iba a utilizar en eso o no...al menos parecía honesto, pero realmente nunca se sabe. Le dijimos que si no eran zapatos pues lo que necesitase para la escuela, pero al final la verdad es que nos quedó un sabor amargo, porque el tío no estaba contento y nosotros no sentimos que habíamos ayudado a los chavalines de la escuela, así que todo fue un poco raro, con estos temas es difícil en estos países, porque, por supuesto, no puedes salvar el mundo, pero tampoco puedes permanecer tan ajeno a la realidad que vive mucha gente, sobre todo cuando hablas directamente con alguien y lo ves.


Al día siguiente nos fuimos de Tha Khaek porque básicamente no hay mucho más que hacer en un pueblo fantasma como éste donde sólo ves un poco de vida después del atardecer en el karaoke y otros sitios locales, que se llenan de jóvenes con sus motos.. Cogimos el bus hacia Savannakhet, donde teníamos pensado pasar al menos un par de días, pero Savannaketh resultó bastante más insulsa que Tha Khaek, aunque más grande. Visitamos a pie un poco la ciudad, pero al día siguiente nos fuimos hacia Champasak, ya propiamente sur de Laos.

















Para ir a Champasak no hay autobús directo, la gente suele pasar noche en Pakse y coger otro bus al día siguiente hasta allí, pero nosotros queríamos hacerlo en el mismo día, así que nada más llegar a Pakse enlazamos con un camión local que nos prometía dejarnos en un cruce desde donde te pueden llevar en moto hasta  el borde del Mekong, y desde ahí, cruzar al otro lado, donde está Champasak.

Nos dejan tiraos en ese cruce, donde apenas había unos puestos de verduras y frutas, y nos timan como campeones llevándonos unos 4 km en moto hasta el río, y desde ahí, nos vuelven a timar con la barquita que cruza el río, pero en la situación que estábamos no había ninguna otra opción, sólo intentar rebajar el precio un poco. La suerte es que hay un tío en el otro lado con un tuk-tuk que nos lleva a su guesthouse y nos hace un precio cojonudo por la habitación, menos de 2 euros.

Champasak no es más que una carreterita paralela al Mekong con casitas a los lados y algunas guesthouses, todas con balcón de madera con vistas al río. El sitio es pequeño y agradable con un bonito entorno natural, así que nos quedamos allí 4 días. Lo más interesante para visitar en la zona es Wat Phu, un templo khmer de la época de Angkor. Pillamos la bici y nos vamos a visitar el templo. Esta visita nos sirve un poco como anticipo a lo que nos encontraremos en Angkor, ya que el estilo es el mismo. La vista desde la colina donde está la parte central del templo es bastante buena.























































































El resto de los días los pasamos paseando, leyendo, comiendo, bebiendo y preguntándonos que le pasaba a un personaje francés que estaba todo el día tirado en una hamaca, recibiendo ayuda de la gente de la pensión para levantarse o irse a la habitación, muy demacrado físicamente. Un día le vimos llegar en bici por la tarde con un ojo morado, así que nuestra curiosidad aumentó. Al final uno de los chicos que trabajaba allí nos contó que Pascal (que así se llamaba) estaba todo el día borracho, prácticamente se había vuelto adicto al Lao Khao (güisqui de arroz destilado en casa normalmente), y que vivía allí porque anteriormente se dedicaba a ofrecer tours en barca por el Mekong a los turistas, pero obviamente ahora no se encontraba en condiciones para seguir haciéndolo. Al tío le habían robado alguna vez mientras estaba borracho, y el moratón del ojo fue porque se cayó yendo al baño, al menos según nos contó el chico del hostal.



Después de relajarnos unos días, cogimos el barco para ir a nuestra última etapa en Laos: Si Phan Don (Las 4000 Islas), particularmente a la isla Don Det, pero eso os lo contamos en la próxima entrada.

Hasta pronto!

Julio





ITA


Dopo la buona sensazione lasciataci da Luang Prabang e l'indifferenza provocataci da Vientiane, proseguiamo il nostro cammino verso il sud del paese e arriviamo alla piccola cittadina di Tha Khaek, un gruppetto di case coloniali situate sulla riva del Mekong, zona famosa per le grotte sparse intorno al suo territorio.
















Il prezzo delle stanze è più alto del solito, per cui insieme ad una coppia di catalani conosciuti in autobus, facciamo il giro delle varie guesthouse in tuk-tuk alla ricerca del prezzo migliore. Alla fine troviamo il nostro ostello, un pó malandato sì, pero ci accontentiamo sapendo che in due giorni ce ne andremo..non importa! Una cosa è certa, avremmo dovuto fare attenzione al Karaoke che si trova lì affianco: fino alle 2-3 del mattino non spengono la musica.


Il mattino dopo andiamo in cerca di una moto da affittare. Dopo aver negoziato prendiamo ne prendiamo una un pò sgarrupata per 70000 kips, prezzo più alto di quello che si paga a Vientiane (50000) o Luang Namtha (30000). Strano che i prezzi cambino tanto da una città all'altra, a Luang Prabang ti chiedevano 20 dollari e a Luang Namtha avevi una moto per meno di 3 euro.
Dopo aver percorso due kilometri e appena dopo aver fatto il pieno di benzina ci si rompe la catena, costringendoci a ritornare a piedi fino al negozietto di motocicli. Qui, per fortuna, ci sostituiscono la moto malandata per una super-nuova e che prima non abbiamo preso perchè costava di più...Non ci fanno pagare niente per il cambio, e "ci mancherebbe", dico io..gli abbiamo lasciato il pieno di benzina!





Passiamo dunque la mattina e mezzo pomeriggio visitando tutte le grotte della zona, alcune, più interessanti di altre, ma comunque da vedere.


































L'ultima grotta si trova vicino ad una scuola elementare..ma proprio elementare. In realtà si trattava di un magazzino in mattoncini con sedie sparse in giro e una lavagna. Non appena parcheggiamo la moto una ondata di bambini ci circonda. Il professore si avvicina gli chiediamo informazioni per raggiungere la grotta e lui dice ad un bambino di guidarci... a quanto pare si trova a giungla inoltrata. Alla fine i bambini che ci guidano sono 4 e si muovono correndo per la giungla come se stessero a casa loro..noi li seguiamo anche se un pò impediti. Arriviamo alla grotta, lì finisce o nasce un rigagnolo. Loro continuano ad arrampicarsi dappertutto e al ritorno ci fanno attraversare un fiume passando su di un albero lì caduto. Noi lo attraversiamo a 4 zampe, mentre loro ci corrono sopra e saltando dai rami laterali come piccole scimmie :)




















Offriamo ai bambini un succo d'arancia e parliamo con il maestro. Due dei bambini non hanno le scarpe, chiediamo al professore se sa quanto costano. Dice 20000 kips. Gliene diamo 50000...ma lui non sembra contento, e con il poco inglese che parla, ci fa capire che ci sono altri 15 o 20 bambini senza scarpe nella sua classe, visto che tutti vengono da famiglie molto povere. Non ci avevamo pensato..pero nemmeno potevamo dargli molti più soldi, senza sapere realmente se poi li avrebbe usati per quel proposito. Ci sembra onesto..pero non si sa mai. Gli diciamo che decida lui se spenderli in scarpe o materiale per la scuola. Ce ne andiamo con un sapore amaro in bocca..il tipo non sembrava contento e noi non ci sentiamo felici, in realtà non sappiamo se abbiamo fatto qualcosa con il piccolo gesto dei 50000 kips. Queste situazioni sono difficili, non sai mai qual'è la cosa migliore da fare e soprattutto, non puoi salvare il mondo, pero nemmeno rimanere indifferente, soprattutto quando lo vedi sapendo poi, che non c'è fine alla disgrazia umana...ossia che qualcuno può prendere i tuoi soldi e usarli per i suoi interessi con la scusa dei bambini. Casi come questi se ne sentono tantissimi....



Il giorno dopo ce ne andiamo dalla città fantasma di Tha Khaek, con i suoi motorini nottambuli ed i suoi karaoke. Prendiamo l'autobus verso Savannakhet, ancora più a sud. Volevamo passare lì due notti, ma visto il panorama di desolazione della città..ci facciamo un giro, stiamo solo una notte e il giorno dopo partiamo per Champasak, già nel pieno sud del paese.


















Nessun autobus va diretto a Champasak, la gente normalmente passa una notte a Pakse e prende un bus fin lì il giorno dopo. Noi vogliamo far tutto nello stesso giorno, così appena arrivati a Pakse ci buttiamo dentro un camion locale che promette portarci fino ad un incrocio da dove poi in moto raggiungere la riva del Mekong, prendere un barca ed arrivare a Champasak.

Il camion ci scarica nel suddetto incrocio, dove si trovano delle signore che vendono frutta e verdura da dei carretti di legno. Queste hanno due moto e ci fregano olimpicamente, facendoci pagare una somma incredibilmente alta per fare solo 4 kilometri fino alla riva del Mekong. Quí, ripetiamo la fregatura con quello dell barchetta che ci deve portare dall'altra parte, per lo meno questo abbassa il prezzo, anche se di poco. In realta non abbiamo altre opzioni: siamo nel mezzo del nulla. Dall'altra parte del fiume ci ripesca un signore con un tuc-tuc e ci porta al suo ostello, dove finalmente ci fa un prezzo imbattibile: meno di due euro per la stanza. Accettiamo!

Champasak non è altro che un paesino lungo una strada principale che corre parallela al Mekong, casette basse di legno, palme e terrazze sul fiume. Rimaniamo qua 4 giorni, incantati dalla calma, dalla natura e dall'ambiente casereccio. L'attrazione principale qui è Wat Phu, un tempio Khmer dell'epoca di Angkor che si trova più o meno a 6 km da Champasak. Prendiamo due bici e gli andiamo a dare un'occhiata. Questa visita ci fa da introduzione a quello che poi vedremo ad Angkor, visto che lo stile è lo stesso. Il panorama dall'alto della collina è abbastanza suggestivo.
























































































Il resto dei giorni lo passiamo passeggiando, leggendo, bevendo e fantasticando su di un personaggio francese che si trovava nel nostro ostello e che passava tutto il tempo avviluppato nella sua amaca sul terrazzo dell'ostello. La famiglia proprietaria del posto lo aiutava per mangiare, bere, andare a letto...il tipo sembrava avesse qualche tipo di problema fisico. Un giorno peò lo vediamo in bici con un occhio nero: la nostra curiosità aumenta. Alla fine uno dei ragazzi ci dice che il problema di Pascal (questo era il suo nome) era l'alcol, era diventato dipendente al Lao Khao (wisky di riso distillato in casa) e si ubriacava tutti i giorni. Lui viveva lì, si era comprato un barchetta e si dedicava a portare i turisti sù e giù per il Mekong, questo, ovviamente, prima di diventare l'ubriacone del villaggio. Gli hanno rubato tutto diverse volte durante le sue performance e l'occhio nero se l'è fatto cadendo in bagno la notte prima.




Svelato il mistero di Pascal e dopo aver passato quelle giornate pacifiche sulla riva del Mekong, prendiamo la barca per andare verso la nostra ultima tappa nel sud del Laos: Si Phan Don (le 4000 isole), precisamente verso l'isola di Don Det, pero questo lo racconteremo nel prossimo post!

A presto

Julio

No hay comentarios: