Como dijo Sere en la útima entrada, al final el hostal donde hemos estado en Yekaterinburg es de lo más fiable y cómodo.
Aunque los suelos y paredes estén forrados de un modo un tanto arcaico, es un hogar tranquilo, con baño por un lado, y ducha con lavabo por otro, una buena cocina con bastante equipamiento (sólo hubiese faltado que fuese de gas y no de placas eléctricas), lavadora, 2 habitaciones con 6 camas (literas) cada una, un pequeño recibidor con espacio para dejar el calzado de calle al entrar y para poner un par de tendederos de interior (además de unos armarios con candados que sirven a modo de "lockers", aunque no los utilizamos), una terraza con un par de bicis que se pueden alquilar, y una sala de estar con un par de ordenadores, uno de ellos casi permanentemente ocupado por Alex, un chico de 24 años, responsable del hostal casi todo el tiempo, guitarrista y cantante (tiene un grupo y no suenan mal, ya nos enseñará el video musical en el que estaba trabajando).
Alex habla un inglés muy bueno, por lo visto ha estado viviendo una temporada en California. Nada más llegar nos imprime una copia de un mapa de la ciudad donde vienen marcados los puntos más relevantes, también nos ayudó a buscar online el tren para Irkutsk..enseguida me añadió a facebook y me pasó la página para que buscase yo mismo los trenes en un futuro.
Yekaterinburg es la cuarta o quinta ciudad más grande de Rusia, con más de 1 millón de habitantes. La ciudad fue fundada gracias a los mineros de la zona hace unos 2 siglos y medio, pero sobre todo es famosa porque aquí es donde los bolcheviques asesinaron a la familia Romanov, los últimos zares de Rusia. Aparte de esto, la ciudad no tiene mucho de interesante, básicamente es un amasijo de edificios soviéticos, algunas casa de madera y modernos rascacielos distribuidos sin orden ni concierto. Tiene un bonito canal central, que parece ser lo más atractivo visualmente de toda la ciudad.
Una de las primeras cosas que fuimos a ver fue la Iglesia de la Sangre, que es el sitio donde los Romanov, la familia del último Zar, fueron asesinados. Allí hay una cruz ortodoxa en conmemoración, y una iglesia llena de iconos, que al parecer son de los más apreciados de Rusia. También hay una pequeña capilla de madera en conmemoración a la tía abuela del Zar, la Princesa Yelizaveta Fyodorovna, a quien tiraron dentro de una mina y la envenenaron con gas. Para muchos rusos todo este conjunto arquitectónico es muy importante ya que rememora la Rusia anterior a la revolución y al régimen comunista.
Estuvimos visitando después la vía comercial central de la ciudad, en la que te puedes llegar a sentir agobiado ya que los altavoces con anuncios están a lo largo de gran parte de la avenida (si al menos entendiésemos algo). Comimos un bocadillo en un sitio bastante decente, en donde en cuanto pareció que teníamos problemas, un local (otro Alex!) se acercó a preguntarnos en inglés si necesitabamos ayuda. Previamente, buscando el museo de los iconos, también recibimos la asistencia espontánea de un local. Esto nos hace entender que el problema de Rusia con la gente se encuentra mayoritariamente en Moscú..de hecho es una cosa confirmada con varios rusos a posteriori...como dicen ellos: "Moscú no es Rusia". Tras un intento frustrado de ir al Museo de Bellas Artes (estaba cerrado lunes y martes, lo visitaríamos posteriormente el miércoles), fuimos a ver el monumento a The Beatles, y el monumento al teclado. Ya habréis visto a Serena haciendo el gamba con el CTRL+Z :P
Por contar algo más de Yekaterinburg..a pocos kilómetros de la ciudad, está la frontera oficial entre Europa y Asia, donde hay un pequeño monumento. Fuimos con un amigo de Alex llamado él también...Alex!! por 300 rublos por cabeza, acompañados por una Checa y una Eslovaca que estaban alojadas en el hostal.
Alex (el del hostal) me dijo mientras hablábamos de su país: "En Rusia no tienes que buscar las cosas, tienes que esperar a que las cosas te sucedan". No se si tendrá razón o no, pero la historia que nos sucedió al poco tiempo de subir al tren no fue para nada buscada, y no tuvimos que esperar tanto realmente...
Nuestro tren salía a las 20:05 hora local (Moscú +2h) y teníamos por delante unas 52 horas de viaje. Subimos a este tren número 82, mucho más antiguo que el que usamos para ir de Moscú a Yekaterinburg (número 16). Parece ser que cuanto más bajo es el número de tren, mejor es. Además, cada tren tiene 2 números, uno par, cuando va hacia el Este de Moscú, y otro impar, cuando va en sentido contrario. Así, el nuestro, era el 82/81. En el video podréis ver las diferencias entre un tren y otro (el 16 y el 82), así que me ahorro el texto.
A los pocos minutos de subir al tren, y antes de salir de Yekaterinbug, sube un señor en torno a los 50, aparentemente un hombre de negocios, bien vestido y aseado. Intentamos cambiar algunas palabras pero no tenemos lengua en común, cuando llega la "provodnitsa" comienza a hablar con ella del hecho de que nosotros hablamos hasta 4 lenguas distintas, y él, 2 (ruso y alemán) y que no tenemos ninguna en común. El tipo parece simpático, y con ganas de comunicar. Le contamos un poco de dónde somos, a dónde vamos, nuestras intenciones de llegar hasta el sudeste asiático..el tipo se llama Andrei.
De repente, tras un poco de frustración por el tema de la lengua, coge el teléfono móvil, comienza a hablar en ruso, y acto seguido me pasa el teléfono, y me contesta una voz femenina juvenil en inglés..era su hija!!! Tenía 15 años y me pregunta si no tenemos miedo de hacer un viaje tan largo y tan lejos de nuestra casa, yo le explico que no porque llevamos tiempo preparándolo y seguimos hablando un poco, sobre sus habilidades con el inglés, sobre sus vacaciones fuera de Rusia..llega Serena, y le paso el tlf a ella, que continúa a hablar con la hija de Andrei. Durante la siguiente hora, Serena habla con ella unas cuantas veces, siempre cuando su padre se encontraba con problemas, por ejemplo, para explicar en que trabajaba (al final no se si llegamos a entenderlo correctamente), y también para pedirle el correo electrónico.
En fin, el caso es que este tío, después de un poco, sale de la cabina y desaparece por un rato, y cuando vuelve trae en la mano una botella de champán, 3 copas y una caja de Ferrero Rocher !!!! Nosotros estabamos flipando. Tras la primera botella, vino la segunda, y ya estabamos un poco tocaditos, así que me envalentoné y decidi ir a por algo de vodka..ya era hora de probar el vodka ruso. Me fui al vagón restaurante y vi que había 4 botellas..2 de ellas etiquetadas con el precio (800 rublos), y otras 2 sin precio. Pregunté el precio de la primera y eran 500 rublos...pregunté el precio de una que parecía buena, se llamaba Beluga y tenía el dibujo de un esturión..me dice la tía que 2300 rublos...la verdad es que me pareció bastante, pero iba un poco pedo y no dudé demasiado, así que la compré, pedí 3 vasos y me dirigí a nuestra cabina. Andrei me dijo que ese vodka era realmente bueno, pero nosotros decidimos comer algo antes de darle al vodka. Abrimos nuestros paquetes de noodles con mierdas en polvo y Andrei nos sirvió un chupito mientras comíamos. Andrei comentaba que esa comida era muy mala (lo es, todos lo sabemos), pero le dijimos que era barata. Terminamos de comer y empezamos a beber. Despúes de un rato, y en un momento en el que Serena no estaba en la cabina, Andrei volvió a comentarme lo mala que era la comida esa china...yo le hice, a modo de broma, signos de que era barata, y así podía comprar el vodka bueno...yo no se que narices entendió este tío, pero de repente saca la cartera y me pone encima de la mesa 2000 rublos...de verdad, hice todos los esfuerzos posibles por rechazarlo, pero el tío estaba muy pesado, decía que él estaba bien de dinero (haciendo gestos de dinero con el índice y el pulgar y luego levantando ambos pulgares) y que le parecía que nosotros no..yo le dije lo contrario, pero ya era imposible pararlo. Serena entró a la cabina y lo flipó; al final conseguimos que aceptase un billete de 10€ firmado y el mismo firmo los dos billetes de 1000 rublos que nos dio. Le dijimos que no ibamos a gastar ese dinero, pero realmente me pareció exagerado que nos soltase tanta pasta porque sí.
Pasado un rato, y casi terminada la botella de vodka (era sólo de medio litro), Andrei se bajo del tren. Yo ya estaba bastante cocido, y Serena directamente cayó como "una mela cotta". Bajé a fumarme un pitillo y encontré un par de tipos fumando. Intentaron decirme algo y al no entender nada se rieron un poco..pero en plan buen rollo. La provodnista me dijo también algo, tipo "que tienes que aprender ruso!!", intuí. Subí al tren de nuevo y a los 2 minutos estos 2 tipos entraron en nuestra cabina, eran nuestros nuevos compañeros. Les recibí con un par de chupitos con el poco vodka que quedaba que bebieron con fruicción. Se llamaban...adivinad...Alex y Iura (creo que la mitad de los rusos se llaman Alex, ya sea Alexei o Alexander). Yo me subí a mi cama porque quería dormir..a los 10 minutos, Alex vuelve con un plato con tomate, pepino, salami ruso y mortadela, acompañado con mayonesa, y una botella de vodka, y empieza a decirme: "Hulio, Hulio"..la verdad es que me sabía mal hacerles el feo y baje de mi cama, me tome otros 3 chupitos del maldito veneno ruso, comí un poco de lo que Alex había traído, nos reímos un rato y me fui a dormir MUY borracho...las fotos de aquí abajo son del día siguiente:
Lo último que quiero contaros en esta entrada sucedió poco antes de bajar del tren. Cuando subes a estos trenes, la provodnitsa te da una bolsa cerrada con sabanas, una toallita, y una funda para la almohada que hay dentro de la cabina. Bueno, el caso es que yo nunca vi mi funda de la almohada, y nunca la use. Estuve buscandola la mañana siguiente a la noche del vodka, pero no había ni rastro de ella. Cuando fuimos a devolverle todas las cosas a la provodnitsa, nos pidió la funda que faltaba...nosotros le dijimos que no estaba, y que no sabíamos donde estaba, y que yo no la había usado nunca. La tía se enfadó bastante, vino a la cabina y estuvo buscando y rebuscando por todas partes, pero, efectivamente, no estaba. Al final nos hizo pagar 60 rublos por la maldita funda. Yo me pillé un buen cabreo e incluso la insulte un par de veces (menos mal que no me entendía), no por que nos hiciera pagar 60 rublos, que no es dinero, sino porque seguramente pensaría algo como: "estos extranjeros que vienen aquí a robar recuerdos". Me imaginé que cuando hubiese llegado a su casa le habría contado la historia al marido y habrá contribuido a crear mala fama a los extranjeros..pero bueno.
Finalmente estamos en Irkutsk, iremos a visitar el lago Baikal en una isla llamada Olkhon durante unos días..ya os contaremos. Besos a todos!!
Julio
[Queda pendiente subir un video que hice en el tren, pero llevará un poco de tiempo]


4 comentarios:
hola!!!! me ha encantado vuestra aventura del tren! desde luego que os vais encontrando las historias de cara, me dais mucha envidia, sobre todo ahora que (felizmente) no puedo beber alcohol...
mañana es mi último día de trabajo, así que os seguiré desde Sevilla...
muchos besos y ya os escribo otro día.
Jajajajajaja!!!!! Borracho Yul
vaya historias en el tren!!! :)))))
supongo que el vodka aun lo probaras muuuuuchas veces...
Bueno, ya habeis hecho legible la página, que el borracho parecía yo al intentar leerlo
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