Del 19 al 23 de Octubre de 2010
LAOS, o "el país del millón de elefantes", nos dicen que es un paraíso de calma después de la atestada China. Ya desde la ciudad china de Mengla empezamos a ver las palmeras y los cocoteros que anuncian el clima tropical. Al poco de pasar la frontera, vemos las primeras casas de bambú y madera, con techos de paja, alzadas a más de un metro del suelo para evitar inundaciones en la temporada de lluvias.
| Elefante cerca de Luang Prabang |
| Típica cabaña laosiana |
Laos tiene la desgracia de ser el país más bombardeado del planeta, gracias a los omnipotentes americanos, que durante la guerra del Vietnam, dado que los Vietcong enviaban armas y provisiones de norte a sur a traves de Laos y Camboya usando el sendero de Ho Chi Min, decidieron simplemente tirar más de 2 millones de toneladas de bombas, rompiendo los tratados internacionales que declaraban a Laos como país neutral, y obligando a los laosianos a vivir en cuevas durante años, mientras duraba la denominada "guerra secreta" de los Estados Unidos. Hoy día, aún quedan muchas de estas bombas sin detonar, aunque hay varias organizaciones ayudando a su localización y destrucción ; dicen que pasarán 100 años hasta que Laos quede libre de bombas. La vista de una bomba con el sello de USA, lamentablemente, no es una imagen extraña para un habitante de este país, de hecho, las usan hasta para decorar.
| Bombas en Nong Khiaw |
| Detalle de bomba |
Por otro lado, Laos es probablemente uno de los países más tranquilos del mundo, donde su gente lleva una vida simple y libre de estrés, donde a veces parece que el frutero ni siquiera tenga interés en venderte sus plátanos o el conductor del tuk-tuk parece que prefiera seguir con su siesta en lugar de ganarse 10000 ó 20000 kips.
Llegamos a Luang Namtha, capital de la provincia con mismo nombre, donde habitan muchas minorías étnicas, como los Akha, Hmong o Khmu. El aspecto de esta "ciudad" no es en absoluto de ciudad. En Laos hay muy pocas poblaciones consideradas urbanas, y lo que nos encontramos son pueblos cuya vida gira en torno a una carretera o pista de tierra con algunas calles alrededor y normalmente algún río cercano. Luang Namtha tiene incluso aeropuerto, pero el aspecto es de apacible pueblo con abundancia de casas de madera y casas de cemento en el area central que en ningún momento superan la altura de 3 plantas.
| Vista del centro de Luang Namtha |
| Entrada del mercado nocturno |
Nos alojamos en Zuela Guesthouse, bonita casa de madera con espaciosas habitaciones que tienen mosquitera sobre la cama, un hecho al que nos tendremos que acostumbrar, dado el riesgo que hay en este país con la malaria. Dormimos por 60000 kips (algo menos de 6 euros) y tenemos hasta wifi, así que no nos podemos quejar. De todos modos ya os adelanto que este precio es de lo más alto que pagaremos en todo el país. Lo que nos queda de día lo dedicamos a visitar la zona central del pueblo y a comenzar a degustar la sabrosa, ácida, fresca y picante comida laosiana.
| Serena bajo la mosquitera |
| Terracita guapa en el hostal |
Al día siguiente decidimos alquilar unas bicis (10000 kips/bici) para ir a explorar los alrededores de Luang Namtha y comenzar a ver como se desarrolla la vida de los laosianos. Hacemos una visita a una "stupa" (monumento budista) que hay en una colina, y en cuanto llegamos al sitio, aparentemente sin un alma, sale de la nada una señora que nos cobra el billete de entrada, de precio simbólico.
Después de esta visita, vamos al otro lado de la carretera y cruzamos el río Nam Tha, para visitar una de las numerosas aldeas "black tai" que hay en la zona. Aquí es donde se ve como vive el laosiano medio, en poblados donde no hay agua corriente, ni servicio médico, ni asfalto, donde la gente sólo sabe vivir de los campos de arroz o de los animales sueltos que ves a los lados del camino y va al río a bañarse y a lavar la ropa y los utensilios de cocina. Y esto en un poblado cercano a una población principal...Eso sí, casi todos los laosianos tienen teléfono móvil, que supongo que habrá mejorado su vida en algunos sentidos, dado que muchísimas poblaciones remotas no tienen infraestructura de línea telefónica fija. Atravesamos el poblado para intentar cruzar el río de vuelta a Luang Namtha, pero no parece haber un puente por esa zona...preguntamos a los locales y nos señalan en una dirección: una zona donde la gente vadea el río. Viendo como los locales cruzan el río y que este no es profundo, nos aventuramos a cruzar con los pantalones remangados y la bicicleta a hombros.
| Nuestras bicis |
| Vadeando el río |
Por la noche vamos a cenar al mercado nocturno, donde es más barato que en los restaurantes, ya que estos tienen precio para turista (Laos en general tiene pocos sitios locales donde comer, así que no hay mucho que hacer al respecto). Allí nos volvemos a encontrar a Jonathan, un joven canadiense con el que cruzamos la frontera. Decidimos, tras convencer a Sere, ir al día siguiente (el día de su cumpleaños) en moto a Muang Sing, un pueblo 60 km al norte y pasar allí una noche.
Por la mañana cogemos nuestra moto, por 30000 kips al día (una ganga). Es la primera experiencia que tenemos con motos con marchas, pero es fácil, no tienen ni embrague y sólo 4 marchas. Es el tipo de moto que se usa en todo el país, y probablemente en todo el sudeste asiático (moped). Dejamos las mochilas grandes en la guesthouse y salimos hacia Muang Sing. El trayecto es muy bonito, por una carretera asfaltada que pasa por pequeños poblados y rodeada de selva tropical, atravesando el parque nacional de NamHa, destino de muchos aficionados al trekking (tenéis un video del trayecto en youtube http://www.youtube.com/watch?v=Cz9zy44KgOA).
Muang Sing es bastante más pequeño que Luang Namtha. Buscamos una pensión barata en cuya puerta hay un grupo de señoras ancianas que venden pulseras, marihuana y opio (esta región es famosa por la producción de opio y se encuentra en el Golden Triangle) y pasamos el día bebiendo cervezas BeerLao, jugando a las cartas, y cenando posteriormente en el practicamente único restaurante del pueblo, celebrando espartanamente el cumpleaños de Sere (30!!).
| ghghgh...motoooo |
| Abriendo la baraja |
Jonathan se quedó un día más en Muang Sing, pero nosotros volvimos al día siguiente a Luang Namtha. Pasamos otra noche allí y desde allí cogimos un minivan para ir a nuestro siguiente destino: Nong Khiaw, pueblo rivereño en el río Nam Ou, en el noreste del páis.
Sobre esto os contaremos en la siguiente entrada.
Hasta pronto!!
Julio
ITA
Dal 19 al 23 Ottobre 2010
LAOS, o "il paese del milione di elefanti", dicono sia un paradiso di calma, confrontato con la caotica Cina. Già dalla città cinese di Mengla avevamo cominciato a vedere vari tipi di palme e alberi di cocco annunciando il clima tropicale. Poco dopo aver superato la frontiera, vediamo le prime case di legno e bambù con tetto di paglia rialzate a più di un metro dal suolo per evitare l'allagamento durante la stagione delle piogge.
| Elefante nei dintorni di Luang Prabang |
| Tipica capanna-palafitta laosiana |
Laos ha la sfortuna di essere il paese più bombardato del pianeta. A questo hanno provveduto gli onnipotenti americani durante la guerra del Vietnam: per sgominare i Vietcong che mandavano cibo e armi da nord a sud usando il cammino Ho Chi Minh, decisero "semplicemente" di buttare sul Laos più di due milioni di tonnellate di bombe, rompendo i trattati internazionali che lo rendevano un paese neutrale. I laosiani delle zone bombardate non hanno potuto fare altro che trovare rifugio nelle grotte e lì vivere per anni aspettando la fine della allora "guerra segreta" degli Stati Uniti.
Nonostante gli sforzi di varie organizzazioni internazionali che lavorano per la localizzazione e distruzione delle bombe inesplose, al giorno d'oggi ce ne sono ancora parecchie disseminate per il paese. Dicono ci vogliano 100 anni prima che il Laos torni ad essere un paese "libero" da mine e bombe. Vedere una bomba con la scritta USA, purtroppo, non è una cosa strana per gli abitanti di questo paese, infatti le usano per decorare i giardini delle case...
| Bombe in un giardino di Nong Khiaw |
| Particolare della bomba |
D'altro canto, il Laos è uno dei paesi più tranqulli del mondo, le sue genti conducono una vita semplice e senza stress. A volte sembra che il fruttivendolo non ci tenga a venderti i suoi mandarini e che l'autista del tuk-tuk preferisca continuare a dormire piuttosto che guadagnarsi 10000 o 20000 kips. Ma in fondo è bello anche per questo..
Arriviamo a Luang Namtha, capitale della omonima provincia, abitato da parecchie minorie etniche tra i quali gli Akha, gli Hmong o i Khmu. L'aspetto di questa "città" non è assolutamente quello di una città. Nel Laos ci sono pochi posti che possono definirsi urbani, e quelli dove quasi sempre finiamo sono quasi tutti paesini la cui vitalità gira intorno alla strada principale, con qualche altra stradina attorno e case di cemento che non superano mai i 3 piani.
| Vista del centro di Luang Namtha |
| Ingresso al mercado notturno |
Ci alloggiamo nella Zuela Guesthouse, una bella casa di legno dalle stanze spaziose tutte con zanzariera da letto, elemento importantissimo (e a volte fastidioso) a cui ci dovremo abituare visto l'alto rischio che si corre in questo paese per colpa della malaria. Dormiamo per 60000 kips (meno di 6 euro) e addirittura abbiamo wifi, quindi non ci lamentiamo. Vi anticipo comunque che questo sarà il prezzo più alto che pagheremo in tutto il paese per una stanza. Quello che rimane del giorno lo passiamo girando per la zona centrale del paesino e cominciando a degustare la saporita, acida, fresca e piccante cucina laosiana.
| Serena sotto la zanzariera |
| Uno dei terrazzi dell'ostello |
Il giorno dopo decidiamo affittare due biciclette (10000 kips/bici) per esplorare i dintorni di Luang Namtha e cominciare ad osservare la quotidianità dei laosiani. Visitiamo una "stupa" dorata (monumento buddista) che si trova in cima ad una collina. Appena arrivati in questo posto dimenticato dal mondo..appare dal nulla una signora che sorridendo ci fa capire che dobbiamo pagare il biglietto d'entrata, biglietto dal prezzo simbolico.
Abbandonato lo stupa, ci dirigiamo verso nord, in direzione opposta, attraversiamo un ponte sul fiume Nam Tha per visitare uno dei numerosi villaggi "black tai" presenti in zona. Qui vediamo come vivono i laosiani "medi", in villaggi senza acqua corrente, nè servizio medico, nè asfalto per le strade. Qui la gente sa vivere del campo di riso e degli animali e si riuniscono la sera intorno al fiume per lavarsi, o lavare i vestiti o le moto...E qui si tratta comunque di un villaggio vicino ad una capitale di provincia...
Non bisogna dimenticare che quasi tutti adesso hanno un cellulare, per cui credo che la situazione sia migliorata abbastanza in certi sensi, visto che la maggior parte della gente che vive in villaggi remoti non ha accesso al telefono fisso. Attraversiamo il villaggio in questione cercando un ponte per ritornare a Luang NamTha. Chiediamo alla gente del posto e ci indicano un punto sulla riva del fiume: una zona dove la gente guada il fiume. Osservando come tutti sembrano potercela fare anche se carichi come sono di sacchi di frutta o riso o farina...bici in spalla, decidiamo avventurarci e farlo anche noi.
Non bisogna dimenticare che quasi tutti adesso hanno un cellulare, per cui credo che la situazione sia migliorata abbastanza in certi sensi, visto che la maggior parte della gente che vive in villaggi remoti non ha accesso al telefono fisso. Attraversiamo il villaggio in questione cercando un ponte per ritornare a Luang NamTha. Chiediamo alla gente del posto e ci indicano un punto sulla riva del fiume: una zona dove la gente guada il fiume. Osservando come tutti sembrano potercela fare anche se carichi come sono di sacchi di frutta o riso o farina...bici in spalla, decidiamo avventurarci e farlo anche noi.
| Le nostre bici |
| Guadando il fiume |
La sera ce ne andiamo a fare cena in una delle tavole calde del mercato notturno, dove di solito tutto è più economico e meno turistico che nei ristoranti (Laos in generale ha pochi posti locali dove mangiare, quasi tutti sono ristoranti per turisti, e quindi cari). Qui ritroviamo Jonathan, un ragazzo canadese che avevamo conosciuto alla frontiera. Decidiamo, dopo aver convinto Serena, di andare il giorno dopo (il giorno del suo compleanno) in moto a Muang Sing, un paesino a 60 km verso nord, e passare lì la notte.
Di mattina affittiamo le nostre moto per 30000 kips (un affare, 2,70 euro). È la prima volta che ci troviamo a dover guidare una moto con le marce - non ce ne sono altre - pero impariamo subito, visto che poi non hanno nemmeno frizione. Questo tipo di moto è usato in tutto il paese, e probabilmente in tutto il sud-est asiatico (nome in inglese: moped). Lasciamo gli zaini grandi nell'ostello e partiamo verso Muang Sing. Il tragitto è fantastico e la strada asfaltata - un lusso! - è circondata da una selva tropicale profumatissima che fa parte del parco nazionale Namha, destino di molti fan del trekking. ( Il video del viaggio in moto lo trovate su youtube http://www.youtube.com/watch?v=Cz9zy44KgOA )
Muang Sing è abbastanza più piccola di Luang Nam Tha. Scegliamo una pensione economica davanti la cui porta delle vecchiette della minoria Akha senza denti vogliono assolutamente venderci braccialetti, marihuana e oppio (questa regione è famosa per la produzione di oppio, ed è parte del Golden Triangle..). Passiamo la giornata bevendo birra Beerlao, giocando a carte e cenando nell'unico ristorante del paesino, dove celebriamo spartanamente il compleanno di Sere (30!!)
| ghghgh...motoooo |
| Pronti per giocare |
Jonathan rimane in giorno di più a Muang Sing, noi invece ritorniamo a Luang Nam Tha. Passiamo un'altra notte lì per prendere poi un minivan e raggiungere la prossima destinazione: Nong Khiaw, paesino sul fiume Nam Ou, situato a nord est del Laos.
La storia continua... nel prossimo post!
A presto!!
Julio
1 comentario:
pobre elefante!!! le han cortado los cuernos!!!
Publicar un comentario